lunes, 1 de abril de 2019

Cosmovisión




Nos dijo Kant que hay tres preguntas fundamentales:

·        ¿Qué podemos saber?
·        ¿Qué nos cabe esperar?
·        ¿Qué debemos hacer?

La primera lleva implícitas las cuestiones que quisiéramos saber. Son cuatro las cuestiones fundamentales que todo ser racional se hace:

·        ¿Dónde estamos?
·        ¿De dónde venimos?
·        ¿Quiénes somos?
·        ¿A dónde vamos?

La primera de ellas es la más perentoria. Si cualquiera de nosotros fuésemos drogados y trasladados a un paraje desconocido, al despertar, la primera pregunta que nos haríamos sería: ¿Dónde estoy? Como dijo  Martin Heidegger: “El hombre ha sido arrojado al mundo”, por lo que nos encontramos en una situación análoga al drogado que despierta en paraje desconocido, razón por la que la pregunta por ¿Dónde estamos? Es relevante para todos nosotros.

La respuesta a esa pregunta, que toda civilización se hace en plural porque la respuesta es social, constituye una cosmovisión. Una cosmovisión es la respuesta que cada civilización se da a la pregunta sobre dónde estamos. Una cosmovisión es una descripción coherente del universo. Son tres los elementos fundamentales de toda cosmovisión: la noción de espacio, la noción de tiempo y la razón por la que las cosas son y son como son. Durante siglos, las cosmovisiones han sido mitológicas. Por ejemplo, los egipcios afirmaban que el universo, en cuanto espacio, es una caja que encierra al Nilo, formada por la diosa Nut que apoyaba las manos y los pies en el suelo. Su pecho y su vientre estaban cubiertos de estrellas, entre las que destacaba la Via Lactea como Nilo celestial.

En Occidente, la primera cosmovisión racional documentada se la debemos a Aristóteles. Para Aristóteles existen cosas y procesos, las cosas es lo que permanece y los procesos son cambios. El espacio es lo que hay entre las cosas y el tiempo en lo que hay entre sucesos. Los sucesos más frecuentes son los movimientos de las cosas, que se explican en la física aristotélica por la naturaleza de las cosas. Las cosas están formadas por cuatro esencias: la tierra, el agua, el aire y el fuego. Cada esencia tiene un lugar natural, el de los sólidos es la tierra, el del fuego es el cielo, el aire se sitúa entre el cielo y el suelo y el agua si se condensa en líquido cae el suelo y si se evapora va al cielo. La física (la mecánica) aristotélica se explica porque cada esencia tiende a su lugar natural, así, si soltamos una piedra caerá al suelo. Podemos comunicar energía a las cosas para que se desplacen, un ímpetu lo llamó Aristóteles, de forma que si lanzamos una flecha el ímpetu hará que se desplace por el aire pero a medida que el ímpetu se vaya gastando, la flecha irá cayendo a su lugar natural. Hay una quinta esencia de la que están formados los astros celestes, esencia que no tienen lugar propio, por la que los astros van errantes por el espacio a lo largo del tiempo. Las cosas son lo que son por su forma. El hilemorfismo aristotélico considera que las cosas son fruto de que la materia adquiere una forma determinada que las hace ser lo que son. La forma de Aristóteles es herencia del concepto de idea de su maestro Platón. Al igual que las ideas, las formas son eternas y ajenas a la física. La física describiendo lo que se observa se complementa por la metafísica que intuye lo trascendente y entre ambas se configura una cosmovisión que Aristóteles complementó con una Etica, una Estética y una Lógica. La cosmovisión aristotélica, una visión coherente y contrastable con la experiencia cotidiana, se impuso durante 20 siglos a cristianos, judíos y musulmanes por igual.

Cuando Galileo observó la luna por el periscopio, se vio que la luna era una gran piedra. Al no poder explicar como una gran piedra no caía al suelo, la física de Aristóteles quedó desprestigiada y con ella toda su cosmovisión. Tuvo que llegar Newton para das la solución al problema planteado, aportando una nueva física basada en la teoría de la gravedad: las cosas se atraen con una fuerza proporcional a sus masas e inversamente proporcional al cuadrado de sus distancias. La física de Newton unificaba la mecánica de la tierra con la de los cielos. Frente a los conceptos relativos que Aristóteles tiene del espacio y del tiempo, para Newton son absolutos, no dependen de que haya cosas ni que ocurran sucesos que los determinen. El espacio es un vacío infinito, continuo y cartesiano que puede o no ser ocupado por cosas y el tiempo una secuencia continua al margen de que ocurran sucesos o no.
Kant se estudió Los Principia de Newton y escribió las críticas. En ellas desarrolla  una ética basada en el imperativo categórico, una estética transcendental y una metafísica basada en el en sí de las cosas, lo que hace que las cosas sean lo que son es su en sí, que no se ve pero se manifiesta en las cosas al hacerlas aparecer como lo que son. Desde un punto de vista metafísico y subjetivo, para Kant, el tiempo y el espacio son formas a priori de la percepción, es decir, constituyen un esquema subjetivo que permite ubicar mentalmente las percepciones y los recuerdos. La cosmovisión Newton-Kant dominó sin alternativas hasta principios del siglo XX.  Es la cosmovisión que nos enseñaron en la escuela y  que seguimos teniendo interiorizada y asumida, pero con la aparición de la Mecánica Cuántica y la Relatividad, los conocimientos han cambiado y la cosmovisión newto-kantiana se ha desmoronado.  

Einstein resolvió las deficiencias de la mecánica de Newton mediante la teoría de la relatividad, planteando que el espacio-tiempo es un continuo del que son dimensiones. El espacio deja de ser el escenario vacío que nos describió Newton para ser una estructura flexible aunque invisible, que se deforma al ser ocupado y deformado por la materia, siendo esa deformación la que produce el campo gravitatorio que encauza la materia hacia determinados focos de atracción.

En paralelo, la Mecánica Cuántica explica el comportamiento de las partículas elementales. Ambas disciplinas explican fenómenos que eran hasta entonces inexplicables y hacen numerosas predicciones que se comprueban ser correctas. El problema es que no son reconciliables. Mientras la Relatividad explica lo macroscópico, la Mecánica Cuántica explica lo microscópico sin comunicación entre ellas. Es como si la una interpretase el sonido y la otra la luz, proporcionando ambas informaciones correctas sobre la realidad pero sin posibilidad de comunicarse entre ellas. Sin embargo, en los últimos años se está desarrollando teorías cuánticas del espacio que prometen unificar la mecánica cuántica con la relatividad. Una nueva cosmovisión está emergiendo tras el horizonte científico.   
   
La cosmovisión emergente considera que tanto el espacio como el tiempo no son continuos. Al igual que la materia no puede ser fraccionada a partir de un determinado tamaño, de donde viene el nombre de átomo (indivisible), ni el espacio ni el tiempo pueden ser divididos por debajo de determinadas magnitudes. Una de las teorías cuánticas espaciales más desarrolladas en este momento es la Loop Quantum Gravity LQG. Los nódulos o átomos espaciales sería pequeñísimos tetraedros a la escala de Plank, que estarían separados los unos de los otros pero formarían estructuras entrelazadas por espinors, procesos giratorios,  configurando un entramado que constituye el tejido espacial. El espacio resulta ser una trama de energía fundamental estructural constituida por elementos cuánticos de “reticulas de energía”. Las ondas gravitacionales, como vibraciones de esa retícula espacial, ponen de manifiesto la realidad de la estructura espacial y nos muestran la íntima vinculación de todo el universo a través de esa retícula común, todo y todos formamos parte de una única realidad y los entrelazamientos cuánticos llaman la atención sobre la estrecha relación entre los elementos del cosmos por distantes que se encuentren entre sí. Los tetraedros espaciales oscilarían entre diferentes valores propios de su volumen, que matemáticamente pueden estar definidos por un conjunto de cuatro vectores perpendiculares a cada y cuyo módulo sería igual a la superficie de la cara correspondiente y un escalar que indica el volumen. Al tener el tetraedro seis aristas, no queda perfectamente definido por cinco parámetros, lo que le permite pulsar entre diferentes estados cuánticos en función de la masa-energía que contengan en cada instante. El giro de los espirones constituiría el tiempo. Para homologar el tiempo a una dimensión espacial, a una longitud, habría que multiplicarlo por algo con dimensión [LT-1], es decir: una velocidad. Multiplicarlo por una longitud y dividirlo por el tiempo. Recordemos que Einstein multiplica el tiempo en su métrica por la velocidad de la luz. La dimensión temporal no sería una cuarta dimensión cartesiana, sino una velocidad en polares, un giro. Un giro cuántico, a impulsos discretos, definido por los espirones. El desarrollo matemático de la nueva teoría puede consultarse en el libro del profesor  Carlo Rovelli y Francesca Vidotto, Loop Quantum Gravity. Cambrige U. Press. UK 2015. La nueva cosmovisión está lejos de proporcionar la confirmación intuitiva y verificación inmediata mediante la observación directa que nos aportaba la física aristotélica, pero parece estar mucho más cerca de la realidad que aquella.

Nos quedaría por determinar la razón por la que las cosas son lo que son, el elemento metafísico que explique y esclarezca las Ideas de Platón, las Formas de Aristóteles y el En Sí de Kant a la luz de la nueva física. La Mecánica Cuántica nos muestra que el constituyente último de la realidad son fluctuaciones cuánticas, información. La realidad última de la realidad Información, una realidad asociada con la entropía y determina la evolución del cosmos. En el fondo, todo es y somos información, algo que, por el llamado principio menos uno, sabemos que es indestructible. Cuando desaparecen las cosas queda la información sobre ellas, las huellas que dejen, los restos que persistan, los recuerdos que queden de ellas y, como afirmaba Platón, las Ideas eternas que constituyen todas y cada una de las cosas que existieron, existen y pueden llegar a existir, previsiblemente como partes integrantes del conocimiento absoluto. A las ideas de Platón, Plotino, en las Eneidas, las llamó las almas de las cosas, siendo las almas de los seres racionales conscientes y la del Ser Absoluto omnisciente.

sábado, 30 de marzo de 2019

El control de precios


El control de precios

El control de precios se realiza con la buena intención de facilitar el acceso a productos, normalmente de primera necesidad, cometiendo con ello uno de los mayores errores en política económica, ya que la experiencia demuestra que siempre que se ha recurrido a fijar los precios el resultado ha sido el desabastecimiento, las colas, el estraperlo y el malestar social.
Al fijar los precios, se pierde la principal función de los precios que es dar a conocer el valor de las cosas. Los altos precios indican lo que escasea en cada instante y, por tanto, de lo que hay que producir más, y los bajos precios señalan lo que abunda y no hace falta producir tanto.


Precio








                                <     desabastecimiento       >         Cantidad 



La teoría económica nos enseña que el precio es el valor al que la cantidad que se produce de un producto iguala la cantidad que se demanda de ese producto, lo que gráficamente se representa por el punto de cruce de la curva de oferta con la de demanda.





La Intervención de los precios, al imponer a un producto un precio oficial Po, inferior al que eficaz y automáticamente fijaría el mercado, hace que la cantidad Qo ofertada a ese precio fijado al margen del mercado quede muy por debajo de la cantidad demandada Qd de ese producto, quedando una parte importante de la demanda sin satisfacer. El área comprendida entre la curva de demanda y la recta del precio oficial representa el conjunto de oportunidades que el sistema ofrece para el estraperlo y la especulación. Ya que no es solo la menor producción que un precio artificialmente bajo induce, sino que la escasez induce inflación y la inflación estimula la especulación, provocando una demanda especulativa que se añade a la natural, provocando aún mayores aumentos de precios y una espiral de inflación. Paradójicamente, el control sistemático de precios lleva a la hiperinflación.
Lo estamos viendo hoy en Venezuela, al poner el Estado precios políticos, el control de precios llega a imponer precios inferiores al coste de producción y ni los entes estatales tienen interés en producir esos productos, lo que lleva, irremisiblemente, al desabastecimiento endémico, la escasez lleva a la hiperinflación, ésta a un persistente desequilibrio de la balanza de pagos que provoca un implacablemente agotamiento de las arcas del estado y a la devaluación en cascada de la moneda. Contribuciones todas ellas que provocan una espiral de empobrecimiento de la población. Lo importante de una política económica, al margen de ideologías, es que sea buena, es decir: que cree prosperidad, bienestar y empleo para el conjunto de la sociedad.

Por Carlos del Ama, doctor en economía y autor del libro Economía con karma.

El Big Cranch no es plausible


El Big Cranch no es plausible



Las observaciones de Edwin Hubble sobre el corrimiento al rojo de la luz que nos llega de otras galaxias nos han demostrado que las galaxias se alejan y el universo se expande.

La cuestión es descubrir qué provoca esa expansión del universo y si la expansión continuará en el futuro indefinidamente o no. En cosmología se calcula que si la curvatura del espacio es mayor que cero el universo sería cerrado, con lo que la constante de expansión del universo describiría una cicloide  a lo largo del tiempo hasta anularse, con lo que, bajo la fuerza de la gravedad, el universo se iría contrayendo hasta volver a concentrarse en el estado inicial del que partió el Big Bang en un Big Crunch, para volver a empezar un nuevo ciclo expansivo. El universo estaría sometido a un movimiento armónico de vaivén.

El movimiento armónico es un movimiento mecánico y sabemos que en mecánica el tiempo es reversible, por lo que el modelo Big Bang – Big Crunch sería asumible sin reparos desde un punto de vista mecánico, pero el universo es un sistema térmico con continuas explosiones irreversibles.

La alternativa al Big Crunch es que la curvatura del espacio sea negativa o nula, con lo que el universo sería abierto o plano y la expansión continuaría hasta la dispersión de las galaxias que se alejan, no todas lo hacen, se terminarían perdiendo tras una Bóveda Oscura, mientras que las que se encuentren suficientemente cercanas entre si como para que la gravedad las congregue a pesar de la expansión del universo  previsiblemente terminen formando un gran agujero negro.

El criterio que permite discriminar entre los dos modelos, para saber si el universo es cerrado o abierto, es conocer la cantidad de materia que contiene el universo.

Fuente: Wikipedia

¿Estamos condenados al Bing Cruch?.
Como decíamos antes, el universo es un sistema térmico, estando sometido a las leyes de la termodinámica que, de entrada, impiden que el tiempo sea reversible. George Lemaite hizo el ejercicio mental de suponer que le pasaría al universo si invirtiésemos el tiempo, lo que, a partir del hecho de que las galaxias se expanden, le llevó a concebir que, al retroceder en el tiempo,  las galaxias se irían concentrando hasta acumularse en un punto, lo que nos llevó a concebir el Big Bang. Pero, además de invertir las trayectorias, la inversión del tiempo nos llevaría a un universo en el que la entropía se iria reduciendo hasta llegar a un estado de mínima entropía, lo que supone un estado improbable e inestable. Previsiblemente esa inestabilidad del inicio fuese la que contribuyese a desencadenar la explosión del Big Bang. Lo cual nos hace pensar lo improbable que sería un proceso como el Big Cruch en el que se sucediesen estados cada vez más improbables e inestables.

Sabemos que todo gas que se expande, en el proceso se enfría y su entalpía aumenta. Inversamente, si un gas se cumplirme, hacemos que se caliente y que su entropía disminuya, entropía que se cae precipitadamente cuando el gas se licua. Por analogía, podemos imaginar que, al igual que al expandirse el universo se está enfríando y su entropía aumenta, si se contrallase en un Big Cruch, se calentaría a la vez que su entropía disminuiría.

El hecho es que los diferentes métodos que utilizamos para medir la masa del universo, como el teorema del viral, las lentes gravitacionales y otros, coinciden en que el universo no tendría masa suficiente para ser cerrado. La conclusión es que, no sólo el Big Cruch es termodinámicamente inviable, la probada escasez de masa  evita que el universo se cierre y se produzca el Big Crunch.

sábado, 2 de febrero de 2019

Indice del Blog

Indice del Blog

El artículo con la Reflexión sobre el Proyecto Metropólitan hace el número 100 de los artículos publicados en este blog. A fin de facilitar el acceso a los diferentes artículos, he preparado un indice temático que publico a continuación.
Un cordial saludo a todos los lectores
Carlos 

Lista de artículos Publicados en el Blog de Carlos del Ama

-El nuevo orden Financiero

-La Deuda

-Teoría económica

-Presupuestos

-Especulación

-El Paro

-El desarrollo sostenido
-Quechua:

Filosofía:
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Memoria
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sábado, 17 de marzo de 2018

El Big Bang

¿Qué hubo detrás del Big Bang?


La observación de Slipher en 1912 del desplazamiento hacia el rojo de la luz de las galaxias llevó a la conclusión de que las galaxias se alejan unas de otras. Por el efecto Doppler, la longitud de las ondas se acorta cuando el móvil que emite las ondas se acerca al observador y se alarga cuando se aleja de él. Si la luz de las galaxias se desplaza hacia al rojo, es que se están alejando. Habble calculó que la velocidad relativa de la expansión era proporcional a la distancia de la galaxia al observador. George Lamaitre observó que si el universo se expande, al remontarnos en el tiempo encontraríamos a las galaxias remontando su camino hacia un punto común. En la teoría del Big Bang, según la cual el universo surgió, desde ese punto común de elevada concentración, en una gran explosión de energía. Se encontró una confirmación de ello en la radiación de fondo y el programa COBE ha añadido evidencias a la teoría. El Big Bang tiene problemas sin resolver o con una difícil explicación, como lo que lo pudo originar o ¿qué había antes? y el caso del llamado Problema del Horizonte, que plantea la necesidad de un periodo de acelerada expansión para poder haber conseguido la homogeneidad que se observa en el universo entre zonas muy distantes. Alan Guth propuso en 1978 que una expansión acelerada tras el inicio del Big Bang constituyendo un proceso inflacionario sería la mejor explicación que podía ofrecerse para resolver el Problema del Horizonte. La Hipótesis de Guth es que una presión de repulsión, una espacie de gravedad negativa, produjo esa expansión acelerada del universo. Tras agotarse la causa, la inflación dio paso al periodo actual de gravedad atractiva. Como causante de aquella gravedad negativa se concibió la hipotética existencia del inflatón, una partícula opuesta al gravitón.

Ya vimos que el gravitón se ha puesto en duda y que si el campo gravitatorio, como afirmó Einstein, es producto de deformaciones en el espacio-tiempo, no se precisa de la existencia de gravitones para explicar la gravedad. Podemos aventurar que la expansión de la gran inflación tampoco necesita al inflatón. Lo lógico es pensar que al igual que la deformación temporal del espacio-tiempo produce la gravedad, al señalar la dirección a seguir las partículas-ondas por las líneas geodésicas que indican el mínimo gradiente temporal; en la fase de inflación, los espinors temporales actuarían de otra manera. Con ello el universo conseguiría expandirse hacia las zonas más vacías, descongestionando el nucleo central, acelerar la edad y "maduración" del universo primitivo y producir la gran expansión que proporcionó la homogeneidad. ¿Hasta cuándo duró la inflación? Sabemos que la componente temporal se ve afectada por el contenido de los Hodrones espacio-temporales. Es previsible que los espinors se alteraron a su situación actual tras la aparición del Bosón de Higgs, Tras aparecer la masa y la gravedad que llevó a la acumulación de materia y su estructuración en átomos y moléculas, los espinors debieron modificar su modo de actuar inicial en función del tipo de materia que albergan. Es muy posible que el giro cósmico afecte al giro de los espinors, de la misma manera que afecta al giro de las galaxias, por lo que cabe esperar que el comportamiento de los espinors fuese diferente al que tenían al inicio del Big Bang del asumido tras el comienzo del giro cósmico, con lo que la evolución del tiempo y la situación del campo gravitatorio tuvieron que ser muy diferentes entonces a su comportamiento actual, hasta el punto de propiciar la expansión inflacionaria sin necesidad de inflactones.

Lo que si sabemos del inicio es que, dado que la entropía, el desorden, aumenta con el tiempo, al inicio del Big Bang el estado entrópico del universo tendría que ser de muy baja entropía y alto orden. El problema que se plantea es que se trataría de un estado singular, muy improbable y muy homogéneo en el que la gravedad actuaría concentrando todo en un punto y rompiendo la homogeneidad, para dar origen a un universo concentrado rodeado de  vacío, en lugar del universo disperso pero homogéneo que conocemos. Pero ese problema no pudo darse, porque dado que, como hemos visto, la gravedad es producto de los gradientes temporales entre los diferentes Hodrones y estos serían homogéneos, no habría gradiente y el tiempo se habría parado, de manera que tampoco habría gravedad.

Quedan abiertas preguntas como ¿qué había antes del Big Bang? o bien ¿de dónde surge el Big Bang? Siguiendo con el razonamiento sobre el momento inicial, en el que el tiempo estaría parado. La pregunta sobre ¿qué había antes del Big Bang? resulta improcedente, pues al estar el tiempo parado, no había antes. Antes del Big Bang solo pudo haber lo que hubiese antes del tiempo, fuese como fuese, estuviese en el estado que estuviese, tuvo que ser algo estático, atemporal. ¿Qué pudo ser?

Por lo que hemos aprendido de los agujeros negros,  sabemos que la entropía es función de la masa, de manera que

δU = c2 δm

Lo que nos lleva a que si la entropía se estabiliza en el origen del Big Bang y permanece constante, no pueden producirse alteraciones de materia, ni por conversión de la energía del sistema ni por aportaciones externas.

Por Einstein sabemos que la energía es  E=mc2

y por Plank sabemos que la energía es E= k.n  siendo n la frecuencia

por tanto, hay una estrecha relación entre la masa y la frecuencia

                                                           m = f(n)

Pero si no hay tiempo nada cambia, no puede haber frecuencia, por consiguiente, tampoco masa, lo que reafirma la inexistencia de gravedad. Luego antes del tiempo solo pudo haber geometría estática, pura información. ¿Qué información?

La información necesaria para que el Big Bang se produjese al surgir el tiempo. Es decir, toda la información necesaria para configurar el universo. Como no había tiempo, sólo espacio, la pregunta correcta no es ¿qué había antes del Big Bang? sino ¿qué había detrás del Big Bang?

El tiempo surge por ruptura de la homogeneidad y quietud del estado  geométrico inicial, dando origen a los seis tipos de sistemas que, como hemos tenido ocasión de ver en otros artículos de este blog, evolucionarían a lo largo de seis semiejes temporales que aparecen a lo largo de tres ejes temporales ortogonales, de los que uno de ellos sería el tiempo a lo largo del cual surgió la materia que nos constituye como cuerpos físicos. La estructura ortogonal y simétrica de los ejes del tiempo y el simétrico contenido del espacio, garantiza la simetría del universo germinal. ¿Cómo pudo producirse el inicio del tiempo? ¿Por qué mecanismo? Si asumimos el principio holográfico, podemos pensar que la superficie que envolviese la estructura geométrica atemporal proyectase la densa y abundante información que contenía sobre la estructura tridimensional interior, que sería el germen de la retícula espacial y, al hacerlo, desencadenó la puesta en marcha de los tiempos, ya que todo cambio requiere la presencia de tiempo. La causa pudo ser la situación de baja entropía del estado previo al inicio del tiempo, por Bolzmann sabemos que la entropía mide la probabilidad. Un estado de tan baja probabilidad que se precipitó desde un equilibrio estático inestable hacia un estado más probable y dinámico pero aún inestable, lo que da origen a un proceso dinámico constituyente del Big Bang. Una inestabilidad tan alta que podría compararse a la de una esfera pesada situada en equilibrio sobre la punta de un lapicero en posición vertical. Dada la intrínseca incertidumbre de la naturaleza cuántica del universo, las condiciones iniciales no debieron ser deterministas sino probabilistas. La información superficial del inicio contendría condiciones de posibilidades que se fueron concretando en hechos por el sucesivo colapso de las respectivas funciones de onda, al evolucionar el sistema en busca de situaciones de creciente estabilidad por el camino de la máxima probabilidad entre las diferentes opciones. Dado el brusco inicio del tiempo por pérdida de la estabilidad inicial, el ritmo del tiempo al comienzo tuvo que ser muy rápido, por lo que la inflación fue el desarrollo natural de las condiciones iniciales. Lo que hay que explicar es la reducción posterior  de ritmo del tiempo, atribuible a la aparición de ingentes cantidades de masa en un corto plazo.


Sabemos que el espacio se expande y aumenta su entropía a lo largo del tiempo, por lo que, si retrocedemos en el tiempo, el espacio se contrae, la entropía disminuye y el tiempo termina por llegar a cero. Luego al inicio del Big Bang, el tiempo sería cero, la entropía sería mínima y el volumen del universo estaría comprimido a un recinto minúsculo, prácticamente de tamaño atónico, por tanto, el estado del universo en el tiempo cero sería un estado cuántico con entropía mínima, lo que le haría muy inestable. Un estado al que designaremos por |Y(0) .

La ignición del Big Bang. De acuerdo con la teoría holográfica y el principio de conservación de la información, la ignición del Big Bang se pudo producir como consecuencia de la proyección de la información superficial sobre el vacío interior de un espacio sin tiempo, ya que el tiempo aún no habría comenzado. El inicio del tiempo se produce por la aplicación del operador U(t), conocido como el operador desarrollador temporal, sobre el estado  |Y(0)de manera que:


  |Y(t) =  U(t) |Y(0)                     (1)

U(t) estaría alimentado y configurado por la energía creada por la información primigenia, creadora de  una energía potencial H tal que:

                                    U(e) = I – ie/ђ. H             (2)

Donde I es la matriz unidad

Sustituyendo (2) en (1) para el valor t=e

Nos da:    |Y(e)|Y(0)- ie/ђ . H(t) |Y(0)〉     (3)

Siendo e  una mínima fracción de tiempo y  |Y(e)el estado del cosmos al iniciarse el tiempo. La ignición desencadenaría el tiempo y el proceso del Big Bang en busca de estados más probables y menos inestables (con mayor entropía) que el estado |Y(0)pero todavía inestables, lo que pondría en marcha la evolución temporal hacia estados de creciente entropía de |Y(t)  a lo largo de t.

De (3) obtenemos:

                     ( |Y(e) -   |Y(0)〉)/ e  =   i/ђ . H(t) |Y(0)
                             

     luego             d
|Y(0)〉/dt = i/ђ . H(t) |Y(0)

          


     Donde el Hamiltoniano H, dado que al no haber tiempo en t=0 tampoco hay movimiento ni la posibilidad de momento con lo que la energía cinética sería nula, define exclusivamente la energía potencial generada por la información primigenia.                                               

Para conocer más sobre el Big Bang, el proyecto EoR (Epoch of Reionization) pretende detectar la ignición de las estrellas, captando la reionización de los primeros átomos de hidrógeno. Se iniciará el proyecto utilizando radiotelescopios terrestres en busca de una señal muy concreta y débil, pero el proyecto aspira a instalar un potente receptor internacional en la cara oscura de la luna. El sistema utilizará el sistema PAPER (Precisión Array for Probing the Epoch of Reionization) que debiera poder detectar la época en la que se reionizaron los átomos de hidrógeno.



Crédito: NASA/WMAP Science Team.

Otra pregunta pertinente sería conocer, si el universo se expande ¿hacia dónde se expande? ¿qué hay fuera del universo? Parece que la física esté llegando a un límite donde se nos plantea, de forma natural y recurrente,  la cuestión del más allá, sobre qué hay tras el límite de lo físico, reclamando respuestas metafísicas que complementen los conocimientos de la física.