Mostrando entradas con la etiqueta Medio Oriente. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Medio Oriente. Mostrar todas las entradas

martes, 8 de septiembre de 2015

El drama de la emigración





El eterno drama de la emigración ha saltado a los titulares de la actualidad por la tragedia síria. Hemos de distinguir la emigración forzada por la guerra y la penuria de la emigración voluntaria por aprovechar oportunidades de trabajo u otras razones, familiares, afectivas, de estudio.... Los españoles conocemos bien las tres. La guerra civil expulsó oleadas de españoles que, fundamentalmente, fueron acogidos en Francia, Méjico y Rusia. Si inicialmente fueron internados en campos de refugiados en Francia y Argelia, quienes llegaron a Méjico terminaron potenciando las artes, las letras y la economía mejicana y de los que estuvieron en Argelia, un grupo de tanquistas españoles participaron en la liberación de Paris a las órdenes del general Leclair.

Durante la posguerra la emigración a centro-Europa de españoles por la falta de recursos y de trabajo en España, contribuyó al desarrollo de sus países de acogida y volvieron a España con experiencia y disciplina de trabajo que aportaron al desarrollo industrial español de las décadas de industrialización que siguieron, además de traer algunos ahorrillos que permitieron a más de uno establecerse como trabajadores autónomos.

En épocas anteriores, los numerosos españoles que emigraron, fundamentalmente a América y Filipinas, contribuyeron a la formación de numerosas naciones.

En toda época ha habido emigrantes, Jesus de Nazareth fue emigrante y refugiado en Egipto. Muchos emigramos por aprovechar una oferta de trabajo en el extranjero. Yo mismo tuve mi primera oferta de trabajo fijo en Los Ángeles y la multinacional para la que trabajaba me trasladó luego a Nueva York, después a Londres y, desde allí, me hizo recorrer varias ciudades europeas. Contribuí a la coordinación de las operaciones europeas de la empresa, integrando la operativa y los sistemas entre los diferentes países del continente, incluida Yugoslavia y, de regreso a España, la experiencia me permitió trabajar como consultor de múltiples empresas nacionales que se beneficiaron de mi experiencia internacional. Emigrante fui y cuatro de mis cinco hijos han emigrado a otros paises. Una hija ha vuelto tas seis años fuera de España, pero los otros siguen contribuyendo a la prosperidad de sus paises de residencia y dos han creado prósperas empresas donde viven.

Los emigrantes europeos crearon los EE.UU, Canadá, la America Hispana, Filipinas, Nueva Zelanda, Australia...Unos se fueron voluntarios, pero muchos de ellos emigraron forzados por sus creencias y otros fueron deportados por sus delitos, pero véanse los resultados.

Digo todo ésto, porque estoy convencido de que la emigración puede beneficiar tanto a los países receptores como a las personas que emigran y a sus patrias de origen si regresan. Es cierto que las avalanchas humanas son difíciles de gestionar, incluso en actos festivos, pero ¿son tantos los que están viniendo? Las cifras son elocuentes, de 20 millones de habitantes que tenia Siria antes de la guerra, los desplazados de sus hogares y medios de vida por los fundamentalistas han sido doce millones, de los que diez millones han sido emigrantes interiores, es decir, se han refugiado en territorio sirio, donde vivían familiares y amigos; un millón setecientos cincuenta mil se han refugiado en países vecinos, fundamentalmente Turquía, Jordania y Líbano; siendo, al menos de momento, tan solo doscientos cincuenta mil los que ha emprendido el camino a Europa en un penoso peregrinaje divulgado por los medios de todo el mundo. Parecen muchos, pero son solo el 0,2% de los emigrantes sirios los que se han arriesgado a venir a nuestro continente. Como los que saltan la valla de Melilla, son los mas dotados, puede que no sean, con los melillenses, los mas dotados físicamente, pero son los que tienen mas recursos síquicos, culturales y  económicos y, con toda seguridad, los mas emprendedores. Como tantas veces a lo largo de la historia, la emigración es una forma de selección. La principal preocupación de la UE debiera ser ayudar a Turquía, Jordania y Líbano a asentar a los emigrantes que han recibido, a la vez que se ecelera la logística de recepción de los que nos llegan.

Europa, tierra de emigrantes, ha demostrado que ha sido sorprendida por quienes ahora quieren venir a ella y carece de plan y logística para transportarlos, acogerlos, instalarlos y asimilarlos. Máxime cuando la avalancha se produce junto con otros procesos de emigración desde otos puntos, por distintos motivos y no se quiere dar señales de ser un territorio de fácil acogida para evitar efectos llamada a todos los puntos del planeta con tensiones que fomentan la emigración, pero debe dar soluciones a la crisis y rápidas.

En España tenemos pueblos enteros abandonados y muchos más con una notable despoblación. Sería aconsejable identificar los que tienen experiencia agraria o deseos de ser agricultores, y ofrecerles casa, tierras, aperos y semillas para establecerlos en esos pueblos. Además de agricultores, por asentamiento habría que ubicar un medico, un tendero, un maestro, un panadero…

Para los que no deseen asentarse en el campo, habría que ser capaces de seleccionar por niveles de calificación y, al se posible, tramitar las solicitudes antes de su llegada, preferiblemente en Turquía o, como muy tarde, en Hungría.

Por otro lado, dada la situación en Siria, habrá que cuidar y extremar el identificar elementos peligrosos. Ya se ha dado un caso en Italia en el que un refugiado árabe asesino a dos italianos en su casa no hace muchos días en Sicilia.

Me vengo haciendo la pregunta de porqué no se van los sirios a los ricos y cercanos países del Golfo. Y supongo que no soy el único que se lo pregunta. Se me ocurre que, al ser los islamistas radicales suníes quienes los expulsan, la mayoría de los que huyen de esos fundamentalistas del califato deben ser cristianos o shiitas, a los que los wahabistas suníes no deben ver con muy buenos ojos.

Es evidente que la mejor solución para frenar la emigración masiva estaría en cooperar con la creación de condiciones de supervivencia y seguridad en los países de origen. El fracaso de la cooperación internacional en solucionar la amenaza del califato hace pensar que hay intereses en que islamismo radical no se erradique.

Especulando sobre las posibles causas del conflicto en Siria, pienso que entre las múltiples causas, una debe ser el oleoducto previsto entre el Golfo y Turquía que tan malas repercusiones acarreaba a los planes energéticos rusos y por otra parte, considero que todo lo que debilite a los países árabes del entorno beneficia la seguridad del estado de Israel. No digo que sean Rusia e Israel los instigadores de lo que allí ocurre, pero me atrevo a creer que ninguno de los dos estados tiene mucho interés en que se resuelvan los problemas que padecen en la zona.