¿Por qué solo en el fútbol?
Si yo fuese Presidente…
Nos auto imponemos restricciones que solo sirven para limitar nuestras posibilidades de éxito. Estamos tan engolfados en un ir pensando “de cabotaje” y por inercia que ignoramos la recomendación evangélica del “duc in altum”.
Toda organización que desea destacar entre las mejores de su clase debe comenzar por reclutar a los mejores allí donde quiera que estén, cosa que hemos aprendido a hacer en el fútbol, y no nos va nada mal. Pero, ¿Dónde están los Diestéfano, los Pelé y los Ronaldo de la universidad, de la investigación, de la industria o de la política?
Si yo fuese Presidente reclutaría al mejor Ministro de Industria, allí donde esté, aunque sea alemán. Eso si que sería un acontecimiento cósmico que revolucionaría a los mercados y bajaría la prima de riesgo, pues demostraríamos que no vamos a ir tirando capeando el temporal, sino que vamos a por el título de Campeones de Europa.
¿A quien le importa de qué pueblo es cada ministro? A mi lo que me interesa es que los ministros sean competentes, trabajadores, honrados y eficaces, ni me planteo si son o no de mi pueblo.
Los EE.UU. nombraron ministro a Henry Kissinger sin que fuese americano, era alemán, nacido en Fürth, pero, sobre todo, era un excelente ministro.
Lo que si habría que pedir es que el elegido hablase español o se comprometiese a aprenderlo de aquí a Navidades; no es cuestión, a estas alturas, de tener que poner intérpretes al Consejo de Ministros, para esas chorradas ya tenemos al Senado.
Y hablando del Senado
Si yo fuera Presidente me plantearía seriamente si prescindimos del Senado o lo potenciamos en serio. Yo me inclino por potenciarlo y hacer de él la Cámara Representativa de los Intereses Autonómicos, eliminando todos los parlamentos autonómicos.
Los Parlamentos Autonómicos han demostrado que solo sirven para colocar a los que sobran de las listas nacionales y crear leyes que limitan la libertad y la igualdad entre los agentes económicos de distintas autonomías y rompen la unidad de mercado.
Que el Senado considere los intereses locales y proponga, por consenso, unas mismas leyes para todos que debieran ser sancionadas por el Congreso.
Nuestra ventaja estratégica
Si yo fuese Presidente procuraría hacer de España la California de Europa. La gran industria comenzó en EE.UU. junto a ríos, como el Ohaio, o los grandes lagos. Lo mismo ocurrió en Europa con las humeantes riberas del Rhin, del Nervión o del Támesis. Pero cuando la electricidad permitía que las fábricas no fuesen dependientes del suministro del carbón, las nuevas industrias de gran tecnología de los EE.UU. emigraron a climas más benévolos y surgió California en todo su esplendor.
Ya hemos conseguido que España sea la Florida de Europa. Nuestro Levante acoge a miles de jubilados europeos. Es hora de hacer de España la California de Europa y lograr que sus centros de investigación, sus mejores universidades, sus más avanzadas industrias se vengan a estas tierras.
No es que Munich sea un mal sitio, pero, ¿no vivirían mejor los científicos del Max Plank en Granada? Tendrían las mismas oportunidades de practicar el ski, más la posibilidad de bañarse en Marbella los fines de semana. ¿No estaría encantada la Universidad de Lund en tener una sucursal en, digamos, Alicante? Seguro que a todo su claustro le encantaría pasar algunos meses de invierno dando clase a las cuatro de la tarde sin que sea de noche. ¿Qué pinta un gran magnate de la industria en Düsseldorf pudiendo estar en Málaga?
Si yo fuese Presidente, haría un esfuerzo por convencer a científicos, empresarios y profesores universitarios europeos que donde se vive bien es en La California de Europa y deberían considerar venirse y traerse aquí su chiringuito.
Las cuatro Españas
Si yo fuese Presidente, procuraría dejar claro que, como decía Lain Entralgo, solo hay cuatro Españas que realmente importen para lo que realmente importa: El Sur que fríe, la Meseta que asa, el Norte que guisa y el Levante que hace paellas.
Sobre la enseñanza
Si yo fuese Presidente, visto lo visto, además de cambiar de inmediato el contenido de la Enseñanza para la Ciudadanía con temas de urbanidad, disciplina, responsabilidad, información de los derechos y deberes del ciudadano, nociones sobre cómo funciona el Estado, procedimientos de los principales trámites administrativos y el valor del voto responsable; pensaría en incorporar una asignatura obligatoria de economía en la enseñanza media.
Potenciar la industria copiando de Alemania
Si yo fuese Presidente estudiaria como funcionan los Landesbanks alemanes y la legislaron industrial alemana. Tengo un muy buen amigo que tuvo que cerrar su fabrica de LLodio y potenciar la producción de la que tenía en Rheinfelden. ¿Cómo puede una misma industria, con los mismos productos, la misma tecnología, la misma maquinaria, los mismos mercados, los mismos directivos, el mismo consejo de administración; triunfar en Alemania y fracasar en España? Tenemos que investigar la fórmula que haga atractiva a España para invertir en ella y si hay que copiar recetas de éxito, copiemos. Recuerdo un viejo chiste de Mingote, de cuando masivamente emigrábamos a Alemania, que decía: “¿Y si en vez de enviar obreros a Alemania trajésemos directivos alemanes a España? Yo creo llegada la hora de traer políticos alemanes, no muchos, pero si alguno y copiar estructuras.
Aprender de los que lo hagan bien
Si yo fuese Presidente me estudiaría la revolución Meiji. Durante la revolución Meiji, los japoneses reconocieron que los occidentales les aventajaban porque sabían física. Decidieron llevar a Japón los tres mejores profesores de física que encontraron por el mundo y seleccionaron tres becarios japoneses que enviaron a estudiar a las que consideraron tres mejores universidades occidentales. En unos años estaban a la cabeza de la tecnología, exportando sus productos a todo el mundo. ¿No podríamos hacer nosotros lo que hicieron los japoneses con la fisica con, digamos, la estructura industrial, el cine, la política, los sindicatos, los procedimientos judiciales … Un segundo de humildad a tiempo salva todo un futuro secular.
Plan energético
Si yo fuese presidente, lanzaría un Plan Energético en el que, además de estudiar la forma de reducir los costes de producción eléctrica sin prejuicios y de ver fórmulas de reducir el consumo (que incluya un plan para mejorar el factor de potencia de los consumidores) pondría énfasis en el ahorro en la distribución, estudiando la sustitución de tramos de alta tensión con muchas pérdidas, por redes de superconductores de alta temperatura.
Intrusismo laboral
Si yo fuese Presidente, propondría una ley por la que quien asuma un cargo público para el que se demuestre que era totalmente incompetente, pueda ser procesado por intrusismo laboral. Resulta que para ser juez, notario, maestro, policía o bombero se requiere una preparación adecuada y un examen que permita demostrar que se está cualificado para desempeñar el cargo, pero para ser, digamos, Presidente del Gobierno, vale cualquiera.
Si a uno que se hace pasar por médico sin serlo, va por ahí deformando culos con inyecciones de cemento en los glúteos, se le procesa, ¿Cómo puede irse de rositas quien ha arruinado un país y millones de familias por su incompetencia para un cargo que libremente asumió?
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viernes, 25 de noviembre de 2011
jueves, 13 de mayo de 2010
Saliendo del Bunker
Hace unas semanas, alguien de La Moncloa me comentaba que El Presidente Zapatero solo escuchaba a quien le decía lo que él quería oír, por lo que sus asesores más lúcidos habían dejado de decirle lo que ellos realmente pensaban. “La imagen del Presidente, me decía patéticamente, recuerda la de Hitler en el bunker, ajeno a la realidad, moviendo sobre un mapa divisiones que hacia tiempo habían dejado de existir”.
Parece que finalmente ha escuchado a alguien que le ha devuelto a la realidad, consiguiendo que salga del bunker. No importa de qué lado del Atlántico vinieron las voces redentoras, lo relevante es que parece que han sido escuchadas y han logrado que el enclaustrado presidente haya vuelto a poner los pies en el suelo de la cruda realidad.
Las medidas tomadas ayer, doce de mayo, son, por fin, pasos en la buena dirección. No han sido decisiones demagógicas, como nos tenia acostumbrados, han sido unas decisiones duras, pero acertadas y hay que apoyarlas por todos los que queremos avanzar hacia la salida de la crisis por penoso que resulte el camino.
Lo que no debiera hacer ahora el gobierno es dejarlo todo en esos primeros pasos, sin llegar hasta el final del recorrido. Con caracter de urgencia, quedaría pendiente:
-Seguir reduciendo los gastos públicos no productivos y eliminando la compra de votos con cargo a los fondos públicos.
-Hacer caja, privatizando todo lo posible: empresas públicas, rentables y deficitarias, tales como AENA, Paradores de Turismo, Correos, las participaciones en empresas en manos del SEPI, tales como: Red Eléctrica (20%), ENAGAS (5%), Enresa, Mercasa…edificios públicos…y hasta vender algún cuadro del Prado si ello nos salva de la bancarrota.
-Dedicar lo recaudado a amortizar deuda pública, logrando con ello reducir los intereses y contribuir a reducir los tipos de interés aplicados a la deuda española.
-Trazar un plan energético que nos libere de la factura energética exterior y abra la puerta a las centrales nucleares.
-Cambiar la legislación laboral facilitando la contratación y fomentando del empleo a largo plazo.
-Reestructurar el estado de las autonomías para reconstruir la unidad del mercado interior y reducir duplicación de funciones y gastos.
Además de las medidas económicas urgentes señaladas, habría que, de una vez por todas, legislar con contundencia contra la corrupción de los partidos políticos, reformando la ley de gastos de los partidos, limitándolos e incluso poniendo a un interventor del Estado en el control de los fondos, despolitizar la justicia, cambiar la ley electoral eliminando las listas cerradas y mejorando la proporcionalidad.
Esperemos que la salida del bunker permita despejar ideas trasnochadas al aire fresco de la realidad y avanzar por el buen camino hacia un futuro de esperanza.
Parece que finalmente ha escuchado a alguien que le ha devuelto a la realidad, consiguiendo que salga del bunker. No importa de qué lado del Atlántico vinieron las voces redentoras, lo relevante es que parece que han sido escuchadas y han logrado que el enclaustrado presidente haya vuelto a poner los pies en el suelo de la cruda realidad.
Las medidas tomadas ayer, doce de mayo, son, por fin, pasos en la buena dirección. No han sido decisiones demagógicas, como nos tenia acostumbrados, han sido unas decisiones duras, pero acertadas y hay que apoyarlas por todos los que queremos avanzar hacia la salida de la crisis por penoso que resulte el camino.
Lo que no debiera hacer ahora el gobierno es dejarlo todo en esos primeros pasos, sin llegar hasta el final del recorrido. Con caracter de urgencia, quedaría pendiente:
-Seguir reduciendo los gastos públicos no productivos y eliminando la compra de votos con cargo a los fondos públicos.
-Hacer caja, privatizando todo lo posible: empresas públicas, rentables y deficitarias, tales como AENA, Paradores de Turismo, Correos, las participaciones en empresas en manos del SEPI, tales como: Red Eléctrica (20%), ENAGAS (5%), Enresa, Mercasa…edificios públicos…y hasta vender algún cuadro del Prado si ello nos salva de la bancarrota.
-Dedicar lo recaudado a amortizar deuda pública, logrando con ello reducir los intereses y contribuir a reducir los tipos de interés aplicados a la deuda española.
-Trazar un plan energético que nos libere de la factura energética exterior y abra la puerta a las centrales nucleares.
-Cambiar la legislación laboral facilitando la contratación y fomentando del empleo a largo plazo.
-Reestructurar el estado de las autonomías para reconstruir la unidad del mercado interior y reducir duplicación de funciones y gastos.
Además de las medidas económicas urgentes señaladas, habría que, de una vez por todas, legislar con contundencia contra la corrupción de los partidos políticos, reformando la ley de gastos de los partidos, limitándolos e incluso poniendo a un interventor del Estado en el control de los fondos, despolitizar la justicia, cambiar la ley electoral eliminando las listas cerradas y mejorando la proporcionalidad.
Esperemos que la salida del bunker permita despejar ideas trasnochadas al aire fresco de la realidad y avanzar por el buen camino hacia un futuro de esperanza.
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