El reto de algunos
catalanes al resto de España
El calendario avanza y el mes de noviembre
se acerca con sus previsibles visitas a los cementerios, representaciones del
Tenorio y esperpénticas maniobras políticas de incierto resultado. A estas
fechas, es previsible que el Gobierno tenga más que depurado un plan de acción
que, con el apoyo de los partidos democráticos, neutralice las anunciadas
maniobras que pretenden dejar de manifiesto que son muchos los catalanes y no
pocos los residentes en Cataluña sin ser catalanes que buscan un enfrentamiento
con el resto de España con el aparente objetivo final de romper la unidad
nacional.
Los hechos parecen confirmar que
el motivo final real de tal maniobra es aspirar a poder contar con un poder
judicial local sojuzgado e independiente de la Audiencia Nacional que permita
hacer la vista gorda sobre todos los que se beneficiaron con el famoso 3% que
denunciase públicamente el Sr. Maragall, garantizando la impunidad de los insaciables ladrones de la res publica. Se hace difícil pensar que los
implicados se reduzcan a los miembros de una sola familia, en el sentido
determinado por los vínculos de sangre, aunque lo lógico es que se trate de una
sola familia en el sentido que se ha venido dando al término en los territorios
del antiguo Reino de Nápoles y las Dos Sicilias.
Además de tenerlo que tener detalladamente
estudiado, evaluado, decidido y listo para ejecutarlo con la precisión y
eficacia demostradas en la reconquista de la isla Perejil, el Gobierno hace muy
bien en no enseñar sus cartas y mantener en secreto sus sopesados movimientos
que, es de esperar, ejecuten y concluyan un rápido y contundente jaque mate.
Un general amigo mío considera
que el asunto se resuelve con mandar a la Guardia Civil a invitar a pernoctar
en una residencia del Estado a no más de un par de docenas de los más
destacados entre los visionarios de la historia que, en tiempos de un creciente
acercamiento e integración entre los pueblos a nivel continental, vislumbran
que lo que el horizonte muestra es la disgregación del mundo en terruños
aldeanos en función de las diferencias fonéticas.
Sin descartar que esa opción
pueda estar considerada para la fase táctica dentro de la estrategia del
Gobierno, me inclino por pensar que los movimientos previos al jaque mate sean:
- El Govern presenta al Parlament una ley que permite las
consultas no vinculantes
- El Gobierno puede denunciar la inconstitucionalidad de
presentar semejante ley o seguir enrocado
- El Parlament aprueba la ley
- El Gobierno puede presentar recurso de inconstitucionalidad
o seguir enrocado
- El Govern convoca el referéndum al amparo de la ley ad hoc
- El Gobierno, si no ha dado antes el jaque mate, lo da
en aplicación de la Constitución y en base a los varios artículos que le obligan
a hacerlo
- El Gobierno puede completar el final de la partida retirando el rey
derrotado del tablero por el delito de incitación a la sedición, perjuro o,
llamando a las cosas por su nombre, por
alta traición, y en linea con el plan de mi amigo el general, darles pernocta
institucional, en aplicación de la
Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal TÍTULO XXIII. Artículo 590. 2.
Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal TÍTULO XXIII. Artículo 590. 2.
La otra obción es que el President siga jugando con las fichas fuera del talbero, al margen de las reglas del juego, con el único objetivo de poder gritar, como Manolito en una famosa viñeta de Mafalda: "!!!He ganado al ta-te-ti!!! !!!He ganado al ta-te-ti!!!"
Habrá que esperar y ver, pero lo
que es seguro, es que noviembre nos traerá un día de difuntos y
representaciones del Tenorio.