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martes, 3 de abril de 2012

Presupuestos restrictivos

Las críticas que se oyen a los presupuestos para este año de 2012 me recuerdan las que hacían los miembros de una familia a los gastos familiares, tras morir el padre. El hijo mayor, por acuerdo mayoritario de los miembros de la familia, se habia hecho cargo de la gestión del patrimonio familiar. Al revisar las cuentas, descubrió que la familia estaba no solo arruinada sino profundamente endeudada. Inmediatamente trazó un plan de saneamiento económico que permitiese a toda la familia salir adelante y reunió a todos sus miembros para informarles de la situación real. Nadie se lo podía creer y algunos alzaron la voz protestando, sobre todo entre las cuñadas, alegando que tenía que haber algún error en las cuentas.

El plan de recortes se trazó con diligencia y sobre sanos principios económicos y afectó a todos, empezando por el propio hermano mayor para dar ejemplo. La hermana, que quería comprarse un vestido nuevo y unos zapatos de lujo, tuvo que conformarse con unos zapatos sólidos y duraderos que no colmaban sus deseos pero cubrían sus necesidades. El hermano pequeño que quería un coche nuevo se tuvo que conformar con un bonobús. Los hemanos casados, que aunque tenía sus propios ingresos, estaban acostrumbrados a recurrir a papa para financiar gran parte de los gastos, mucho de ellos suntuarios, reclamaban que sus asignaciones no se tocasen...

Podríamos seguir con una larga lista de peticiones suntuosas y suministros adaptados a la nueva situación, pero el caso es que los miembros de la familia murmuraban y recordaban lo bien que habían vivido antes de caer enfermo el padre, culpándole al diligente y sensato hermano mayor de la austeridad con la que tenían que vivir los que se habían acostumbrado al derroche de los años anteriores.

Esa es la situación, el Estado está, no solo lleno de deudas que habrá que pagar, sino en un proceso de creciente endeudamiento. Hay que asumir la nueva situación y hacer recortes, pero debemos ser conscientes de que los actuales presupuestos son solo un intento de reducir el incremento de la deuda. Reducir el déficit no es reducir la deuda, que sigue creciendo, sino intentar que crezca más despacio. Ya nos avisan que estará en torno al 80% del PIB a final de año, es mera cuestión de calculadora.

Es urgente que a la austeridad necesaria para reducir el déficit añadamos un esfuerzo adicional para amortizar deuda, para lo cual, careciendo de superávit, no veo más solución que vender activos públicos y hacer liquidez.

lunes, 15 de marzo de 2010

Como salir de la crisis

El problema es complejo, ya que, simultáneamente, tenemos recesión y déficit público. Como consecuencia de la situación, tenemos que dar liquidez al sistema, estimular el empleo, reducir el déficit público y bajar el déficit exterior. Lo malo es que muchas de las medidas para combatir la recesión aumentarían el déficit y la mayor parte de las medidas para reducir el déficit provocan mayor recesión.

Es como tener un paciente que sufre hemorragias y trombosis al mismo tiempo. Si le das anticoagulantes se desangra y si le das coagulantes sufriría una trombosis. Dada la dificultad de acometer todo a la vez, tenemos que dar prioridades. En mi opinión, tendremos más éxito si relanzamos primero la economía y se da prioridad a la lucha por reducir el paro; para acometer a continuación la reducción del déficit. Si estamos de acuerdo en este punto, las medidas a tomar quedan más claras:

En una primera fase, necesitamos mantener bajos los tipos de interés y estimular la economía mediante medidas fiscales expansivas, reduciendo los tipos impositivos y acometiendo proyectos públicos productivos. Entre los grandes proyectos que habría que acometer con urgencia es un amplio plan energético que asegure el suministro interior y reduzca la factura exterior en materia de energía. Para asegurar el éxito, no habría que descartar la opción nuclear. Habría que invertir más en investigación, a fin de lograr ser más competitivos. Una reforma del mercado laboral, que establezca unas condiciones contractuales para los nuevos contratos similares a las de nuestros países competidores, mantenga los derechos de quienes actualmente tienen contratos fijos, pero establezca nuevas normas para los nuevos contratos. El proceso debe acompañarse de una simplificación administrativa radical que simplifique y abarate la creación de nuevas empresas y una agilización de las licencias de actividad.

La lucha contra el déficit en esta fase debe centrarse en la reducción del gasto público no productivo y generar recursos mediante la privatización de todo tipo de activos, comenzando con las empresas públicas, tanto si dan beneficios como si están en pérdidas, pasando por los terrenos y edificios públicos y terminando con el último cuadro del Museo del Prado si llegase a ser necesario. Todos los recursos obtenidos mediante las privatizaciones deberán dedicarse a proyectos productivos y a amortizar deuda pública, bajando con ello los intereses financieros y contribuyendo a la contención de un tipo de interés bajo y a ir recortando gasto público al reducir el importe de los intereses a pagar por el Estado. Una medida eficaz pero difícil, sería provocar una deflación que reduzca simultáneamente precios y salarios a todos los niveles, ello tendría e efecto de una devaluación, opción ésta imposible en el marco de euro.

En una segunda fase, una vez iniciado el crecimiento del empleo, habrá que centrarse en el déficit: intensificar el control del gasto público y seguir con las privatizaciones. El crecimiento de la economía mejorará las cuentas públicas al aumentar la recaudación y, solo cuando el paro esté controlado, se podrá aumentar prudente y progresivamente los impuestos pero sin tocar el IVA. Es la primera ley de la economía que si se desplaza la oferta hacia arriba, encareciendo los precios, se reduce la actividad económica y se genera paro.

sábado, 19 de diciembre de 2009

Medidas económicas para salir de la crisis

Hablando con un amigo economista, se lamentaba de que los economistas analizan lo ya ocurrido con todo lujo de detalles pero nunca predicen el futuro. Es verdad que la economía, como todas las ciencias humanas, tiene difícil la tarea de predicción. La razón es que el hombre tiene libertad. Como señaló Laplace, lo material está sujeto al mecanicismo determinista en el que todo se produce por sus causas haciendo predecible sus efectos. Es la libertad del hombre la que permite rectificar el determinismo al actuar el hombre por fines. Por eso, la física se predice y las ciencias humanas se explican. La historia siempre se escribe a posteriori y la economía también. Muchos podrán explicar una bajada de la bolsa tras haberse producido, nadie pudo predecirla, a lo sumo, algunos podrían haberla intuido como probabilidad. Siendo así las cosas, la ciencia económica ha avanzado lo suficiente como para poder hacer previsiones en las que el margen estadístico de error de la probabilidad de los efectos de ciertas medidas pueda estrecharse suficientemente, como para permitir juzgar, a priori, la calidad y acierto de determinadas medidas. ¿En base a qué? Pues en base a que, si bien es cierto que el ser humano es libre y actúa por fines, y son muchos los agentes económicos, en aspectos limitados de la conducta humana, dichos fines son mayoritariamente comunes y conocidos, así, en el ámbito económico, los fines del comportamiento económico son, para la inmensa mayoría, los de optimizar el beneficio personal, principio en el que se basa el desarrollo de la ciencia económica. Por tanto, quiero arriesgarme a hacer algunas previsiones sobre los resultados de las medidas económicas tomadas por el Gobierno Español.

Podremos comprobarlo el año que viene lo acertado de mis previsiones, pero lo más probable es que, como consecuencia de las medidas económicas plasmadas en el presupuesto de 2010, a finales del próximo ejercicio habrá ocurrido que:

- La economía se habrá sumergido aún más.

- La recaudación fiscal habrá sido menor que la presupuestada

- Se habrá reducido, aún más, la actividad económica

- Como consecuencia de ello, habrá aumentado el paro

- Habrán subido los precios de las materias primas

- Como consecuencia, habrá subido la inflación

- Habrá subido el déficit público

- Como consecuencia, se habrá reducido la calificación de la deuda española y habrán subido los intereses

- Con lo que habrán aumentado los intereses por la deuda y con ellos el déficit público todavia más

- Se terminará por entrar en un periodo de estagflación y acercarnos a la recesión

- Se nos irán del país los mejores, tanto propios como extraños.