Dignas y justan son las medidas anunciadas por el Gobierno para contrarrestar la crisis, pero sobre todo, son económicamente acertadas. Resultaba kafkaiano que cualquier interlocutor, fuese taxista, portero, vendedor de periódicos o abogado, tuviese las ideas más claras que el Gobierno sobre lo que procedía hacer en materia económica para salir de la crisis.
Afortunadamente, siguiendo la trayectoria emprendida con las medidas del plan de austeridad de Davos, la reforma laboral de febrero y el paquete de mayo tras la reunión del ECOFIN, parece que el Gobierno no solo ha tomado nota de la calle y de sus socios comunitarios, sino que toma la delantera y se anticipa con nuevas medidas, todas ellas en la buena dirección, y repara injusticias pendientes, como la obligatoriedad de contribuir a los gastos de las Cámaras de Comercio como impuesto obligatorio, recaudado por los servicios de la Hacienda Pública, de empresas que no recibían ningún servicio de las Cámaras, e incluso algunas eran competidoras de ellas en algún aspecto, pues, por ejemplo, daban cursos a ejecutivos compitiendo con los de las Cámaras.
Muy acertado, en las circunstancias en las que estamos, privatizar empresas públicas para amortizar deuda. Dedicar los fondos de las privatizaciones a más gastos hubiese sido nefasto, pero la amortización de deuda debe ser la prioridad de toda privatización y así se hace en las medidas tomadas. Entre el paro y la deuda, hay que dar prioridad al estímulo de la economía para generar empleo, pero, al haberse deteriorado la deuda a niveles donde resulta casi imposible renovarla, solo queda refinanciarla con privatizaciones.
Acertadas también las rebajas fiscales a las PYMES. No vendría de más eliminar el pago anticipado del IVA de las facturas pendientes de cobro, máxime, cuando muchas de esas facturas terminan en fallidos. No ya por las positivas repercusiones en la liquidez de las PYMES (y de las grandes), sino por lo injusto del procedimiento.
El acierto al facilitar los tramites para crear empresas es tan evidente que no precisa comentario. Serán los parados más emprendedores quienes más se beneficiaran de esta mediada. Conozco personalmente a más de uno que, con el dinero de la indemnización de su despido, está pensando en montar su propia empresa y se desespera. Por cierto, esperemos que la agilización de la tramitación de las licencias municipales de apertura entre en el paquete.
Y el quitar los 426 euros estimulara a los más perezosos a buscar empleo o tomar iniciativas de autoempleo. A la vez, convencerá a algún emigrante en paro, que vive mejor en España con los 426 euros que en su país trabajando, a regresar a su país. En ambos casos, la medida, a la par que reduce el gasto público, ayudarña a reducir el paro.
Fomentar la actividad de las agencias de colocación y potenciar los servicios de asesoramiento público de empleo son medidas que no admiten reparos en la lucha contra el paro.
Adicionalmente, esperemos que la anunciada y esperada racionalización del Sector público y la reducción de altos cargos se lleven a cabo con prontitud y profundidad, así como las reformas pendientes de la contratación laboral y las pensiones.
Es cierto que, como dijo el Sr. Montoro en el Congreso, el plan es “insuficiente y tardío”, pero es acertado y debiera ser eficaz. Esperemos que la oposición deje de jugar al “que propones que me opongo” y apoyen las medidas del gobierno cuando son acertadas, con independencia de que sean incompletas y tardías, acelerando la puesta en marcha de las reformas necesarias y buscando acuerdos para resolver, entre todos, asuntos pendientes vitales, como una reforma del estado de las autonomías, eliminando redundancias y gastos innecesarios en aras de la eficacia del sistema, un plan energético que asuma la energía nuclear de nueva generación, es decir: segura, revisar la ley de financiación de los partidos políticos y la contención de sus gastos, junto con el establecimiento de medidas anticorrupción eficaces.
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jueves, 2 de diciembre de 2010
lunes, 15 de marzo de 2010
Cuando lo popular es lo correcto
Subir los impuestos en plena crisis es un cañonazo a la línea de flotación de la recuperación económica. Decía el presidente Obama en Las Vegas, hace unos días, que en el gobierno “tomamos medidas porque creemos que son correctas y no porque pensemos que son populares”. Su frase fue acogida con una cerrada ovación. Frecuentemente, las medidas económicas correctas no son populares, como es el caso de ampliar la edad de jubilación, lo incomprensible es que se puedan tomar medidas probadamente incorrectas que además son impopulares, como es el caso de subir los impuestos inoportunamente. Lo correcto en este momento es lo más popular del mundo: bajar impuestos. Lo primero que hay que tener en cuenta es que es muy complicado acometer simultáneamente medidas de reactivación económica y medidas de control del déficit, por lo que hay que dar prioridades, y la prioridad es generar empleo, ya que el crecimiento de la actividad económica proporcionará ingresos para reducir el déficit.
Comencemos por analizar el comportamiento de dos conceptos macroeconómicos básicos: la demanda agregada y la oferta agregada. Que corresponden al conjunto de lo que se sacará al mercado a lo largo del 2010 en función de los precios y lo que los consumidores desearían comprar en función de esos mismos precios a lo largo de ese mismo periodo.
Precios
demanda oferta
Equilibrio económico Actividad
Pues bien, ambas curvas se cruzan en un determinado punto de equilibrio económico, que determina, por un lado el nivel de los precios y, por otro, el volumen de la actividad económica del país. Si se suben los impuestos indirectos, es decir, si se sube el IVA como hace el presupuesto para 2010, la curva de oferta se encarece, es decir, hay que pagar más por lo mismo, lo que gráficamente se representa por un desplazamiento hacia arriba de la mencionada curva de la oferta, lo que desplaza el punto de corte de ambas curvas hacia arriba y a la izquierda del gráfico, es decir, se encarecen los precios y se retrae la actividad económica, generando más paro.
Precios oferta
Paro adicional Actividad
Si se suben los impuestos directos, como es el caso del IRPF, dejamos menos dinero en los bolsillos de los consumidores y se reduce la demanda, es decir, se produce un desplazamiento hacia debajo de la curva de demanda, con lo que el equilibrio macroeconómico se desplaza aún más hacia la izquierda, produciendo aún mayor reducción de la actividad y mayor paro.
Precios demanda
Mayor Paro Actividad
Otra curva económica de interés para el análisis de las medidas tomadas, es la curva de equilibrio fiscal, la cual relaciona la tasa impositiva con la base imponible. Dicha curva tiene una forma aproximada de hipérbola, de forma que al bajar la tasa se estimula la actividad económica y aumenta la base impositiva. Podría ocurrir que un aumento determinado de la tasa reduzca el total de lo recaudado, puesto que la recaudación es el produzco de la tasa por la base impositiva, representada por la superficie del rectángulo de la figura.
Tasas
Base impositiva
Eso que “puede ocurrir” necesariamente ocurre en tiempos de crisis, pues en esa situación la curva es muy elástica, es decir, muy sensible a los cambios de tasa, ya que al disponer de escasos recursos se mira mucho el precio, lo que gráficamente su representa por una curva muy plana, casi paralela al eje de las x; así que una leve aumento de tasas supone una gran retracción de la actividad y, en consecuencia, de la base imponible. El resultado será que: la economía reducirá aún más su actividad, se generará más paro, y la actividad económica residual se sumergirá aún más. El efecto fiscal será que la recaudación será menor de lo que se hubiese obtenido sin subir las tasas, ya que el aumento por mayores tasas (rectangulito apaisado) será inferior a la perdida por menor actividad imponible (rectángulo de la derecha).
Nota: Lamentablemente, el sistema del Blog elimina las gráficas
Comencemos por analizar el comportamiento de dos conceptos macroeconómicos básicos: la demanda agregada y la oferta agregada. Que corresponden al conjunto de lo que se sacará al mercado a lo largo del 2010 en función de los precios y lo que los consumidores desearían comprar en función de esos mismos precios a lo largo de ese mismo periodo.
Precios
demanda oferta
Equilibrio económico Actividad
Pues bien, ambas curvas se cruzan en un determinado punto de equilibrio económico, que determina, por un lado el nivel de los precios y, por otro, el volumen de la actividad económica del país. Si se suben los impuestos indirectos, es decir, si se sube el IVA como hace el presupuesto para 2010, la curva de oferta se encarece, es decir, hay que pagar más por lo mismo, lo que gráficamente se representa por un desplazamiento hacia arriba de la mencionada curva de la oferta, lo que desplaza el punto de corte de ambas curvas hacia arriba y a la izquierda del gráfico, es decir, se encarecen los precios y se retrae la actividad económica, generando más paro.
Precios oferta
Paro adicional Actividad
Si se suben los impuestos directos, como es el caso del IRPF, dejamos menos dinero en los bolsillos de los consumidores y se reduce la demanda, es decir, se produce un desplazamiento hacia debajo de la curva de demanda, con lo que el equilibrio macroeconómico se desplaza aún más hacia la izquierda, produciendo aún mayor reducción de la actividad y mayor paro.
Precios demanda
Mayor Paro Actividad
Otra curva económica de interés para el análisis de las medidas tomadas, es la curva de equilibrio fiscal, la cual relaciona la tasa impositiva con la base imponible. Dicha curva tiene una forma aproximada de hipérbola, de forma que al bajar la tasa se estimula la actividad económica y aumenta la base impositiva. Podría ocurrir que un aumento determinado de la tasa reduzca el total de lo recaudado, puesto que la recaudación es el produzco de la tasa por la base impositiva, representada por la superficie del rectángulo de la figura.
Tasas
Base impositiva
Eso que “puede ocurrir” necesariamente ocurre en tiempos de crisis, pues en esa situación la curva es muy elástica, es decir, muy sensible a los cambios de tasa, ya que al disponer de escasos recursos se mira mucho el precio, lo que gráficamente su representa por una curva muy plana, casi paralela al eje de las x; así que una leve aumento de tasas supone una gran retracción de la actividad y, en consecuencia, de la base imponible. El resultado será que: la economía reducirá aún más su actividad, se generará más paro, y la actividad económica residual se sumergirá aún más. El efecto fiscal será que la recaudación será menor de lo que se hubiese obtenido sin subir las tasas, ya que el aumento por mayores tasas (rectangulito apaisado) será inferior a la perdida por menor actividad imponible (rectángulo de la derecha).
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Etiquetas:
impuestos,
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