Teoría y Práctica
del Marxismo, y III
La ideología subyacente de la
estrategia de Podemos
Tras el rotundo fracaso
de los regímenes comunistas, con sus represiones de la libertad, sus
encarcelamientos y ejecuciones, junto con el descalabro de sus sistemas económicos
en todos los continentes, la humanidad daba por zanjada la experiencia marxista,
confinándola en una etapa de la historia concluida y superada. La caída del
Muro de Berlín redactó el certificado de defunción de un sistema que, como
teoría, había llegado a ser la gran esperaza de muchos, durante décadas, pero
que, en la práctica, había demostrado ser un gravísimo error histórico. Sin
embargo, en la actualidad, nos encontramos en una época post-marxista en la que
se intenta salvar retazos del pensamiento de Marx, mediante lecturas
revisionistas de sus escritos y la publicación de comentarios
interesados en la pervivencia del marxismo.
La revisión de los textos
de Marx ya se inició en vida del autor. La rectificación fundamental fue la de
la tesis sobre el materialismo histórico que propugnaba una ley implacable de
la historia por la que los sistemas económicos evolucionaban de manera natural hacia
el capitalismo para, desde él e irremisiblemente, se llegase al comunismo
mediante la revolución del proletariado. Al plantearse la Revolución Rusa, se
partía de un pueblo mayoritariamente agrícola, donde la mayor parte de la
propiedad de la tierra era comunitaria. Si la implacable teoría defendida por
el materialismo histórico tenía que cumplirse, habría que desmantelar las
estructuras comunitarias, una forma de comunismo rural, para generar un
proletariado e implantar el capitalismo, como fase previa al esperado triunfo
del comunismo. En aquella ocasión, 1877, Marx dijo: “ Si Rusia tiene que transformarse
en una nación capitalista a ejemplo de los países de la Europa occidental, no
lo logrará sin transformar primero en proletarios a una buena parte de sus
campesinos; y en consecuencia, una vez llegada al corazón del régimen
capitalista, experimentará sus despiadadas leyes.” En 1965, Althusser, un destacado teórico
marxista, organizó el seminario Leer el Capital, en el que reunió un
grupo de intelectuales comunistas con el propósito de rescatar a Marx del
marxismo. El primero en intervenir en ese seminario fue Godelier, quien demostró que Marx no había escrito nada sobre las leyes
de la historia y que la interpretación por los propagandistas marxistas del
materialismo histórico era una estrategia política para imbuir en las masas la
falsa idea de la inevitabilidad del comunismo.
En la actualidad, vivimos
una era post-marxista en la que gran parte de la nueva teoría política que
alienta en los rescoldos del marxismo, tiene sus raíces en las ideas de Gramsci.
Gramsci era un líder comunista
italiano que, tras la detención por Mussolini de la cúpula del Partido
Comunista Italiano en 1923, pasó a convertirse en el máximo dirigente del
partido, refugiándose en Viena. Tres años más tarde, fue detenido por los
alemanes y entregado a Italia, donde, prácticamente, murió en la cárcel, ya que
murió en el hospital al que fue trasladado desde la cárcel en estado terminal.
Fue en prisión donde escribió sus Cuadernos
de la cárcel.
Son las ideas marxistas de
Gramsci una de las fuentes que alimentan la estrategia de los movimientos
bolivarianos y la de los movimientos populistas europeos, como los de Syriza en
Grecia y Podemos en España. El planteamiento de Gramsci es que la batalla
política hay que darla en lo que Marx llamaba las superestructuras. Es una
batalla ideológica en la que el objetivo último es la conquista del poder para,
desde él, hacer la revolución y cambiar las estructuras. Para Gramsci, esa
conquista ha de lograrse consiguiendo la hegemonía,
lo que consiste en lograr el respaldo de la mayoría, haciéndoles creer a los
ciudadanos que los objetivos del partido son los intereses del pueblo, para lo
cual, conviene ocultar los verdaderos objetivos y envolverse en un velo de
antisistema que capitalice el descontento y arrastre a las masas bajo la
bandera del anti estado actual de las
cosas, sin hablar del qué hacer ni de
cómo conseguirlo.
Para alcanzar el poder
está el camino de la revolución proletaria, pero no hay que descartar la vía de
la participación en el juego de la democracia burguesa, como alternativa para lograr
la implantación del socialismo científico; arrastrando a las masas mediante todo
tipo de promesas y propaganda y capitalizando su descontento con la coyuntura
en la que viven. El objetivo final es implantar la dictadura del proletariado.
La estrategia a seguir para lograr el poder por la vía democrática, consiste
en:
-Capitalizar el descontento de los
ciudadanos, procurando identificar al propio partido como la única
respuesta al cambio, sin desvelar las propias intenciones, ocultando tanto objetivos
como programa bajo una nube de ambigüedad y desacreditando a quienes propongan
otras alternativas de cambio, denunciándolos como continuistas.
Una vez conquistado el
poder, hay que mantenerse en él por todos los medios, incluso cuando el soporte
popular empiece a decaer con el desencanto de las masas por lo escaso conseguido
y las nuevas penalidades. Para ello, son cinco las recomendaciones a seguir:
-Controlar los medios de
comunicación, eliminando a los disidentes.
-Asegurar el soporte del
ejército y las fuerzas de seguridad, tras una drástica depuración
-Neutralizar a la
oposición
-Depurar los cuadros de
mando del propio partido
-Fortalecer las alianzas
con aquellos partidos que hubiesen facilitado el asalto al poder y con gobiernos
ideológicamente afines que puedan ayudar desde el exterior a mantanerlo.
Para ello, hay que
comenzar cuanto antes a:
-Identificar a
periodistas y profesionales de los medios ideológicamente afines y trazar un
plan para amordazar la libertad de información.
-Reclutar altos mandos
del ejército y la policía, simpatizantes con la propia ideología, que se vinculen y
comprometan con el partido, capaces de captar a otros militares, con capacidad
para configurar el alto mando de la defensa y para dirigir al ejército y las
fuerzas de seguridad, tras la toma del poder. Es importante prestar atención al
grado y empleo de los elegidos, dado que quien recluta a un soldado, dispone de
un soldado, pero quien recluta a un general dispone de una división.
-Elaborar una lista de
personas a neutralizar, a fin de decapitar a la oposición tras el control del
poder sin eliminarla por completo, con el objetivo de poder culpar a la
oposición de las consecuencias de las medidas desacertadas y de los errores que
se puedan cometer cuando se esté ejerciendo el poder.
-Identificar a los
críticos con la dirección del partido que ocupan cargos de responsabilidad, a
fin de eliminarlos tras la toma del poder.
-Asumir todo tipo de
alianzas, internas y externas, que potencien las posibilidades de acceder al
gobierno.
Si analizamos los diferentes
contenidos de los sucesivos programas de Podemos, vemos como están compuestos
de una serie de promesas claramente irrealizables, enmarcadas en una crítica
feroz al sistema vigente, alentando el descontento, junto con la esperanza de
un mundo idílico. En política económica, proponen versiones de teorías
Keynesianas, sin enterarse de que la reciente crisis fue una crisis por
sobre-endeudamiento debido a la aplicación incontinente de Keynes por el
Gobierno Zapatero. Pero, en opinión de Pablo Iglesias, las deudas son para no
pagarlas. Todo vale. El objetivo es alcanzar el poder. Al ser posible, logrando
la hegemonía tras convencer al pueblo de que se comparten con él los objetivos,
pero si no se logra la legitimidad que proporciona la mayoría, alcanzar el
poder con los medios que sean necesarios, incluso la violencia. “El cielo se conquista”, afirmaba Pablo
Iglesias. “No solo cabe la posibilidad de
ganar o perder la partida, sino que también es posible modificar la
configuración actual del tablero o incluso patear el tablero mismo”. Decía
Iñigo Errejón.
Otro teórico del
post-marxismo, Perry Anderson, decía
que “La única forma de acabar con el
capital es con la fuerza de las armas”. Pablo Iglesias considera que “Hay que conjugar poder y hegemonía”. Las
detenciones de opositores en Venezuela y su amenaza de sacar los tanques a la
calle si perdiesen las próximas elecciones, ejemplarizan la reacción de las
autoridades post-marxistas cuando temen perder la hegemonía conquistada con los
métodos de Gramsci y las experiencias en Corea del Norte o Cuba son un buen ejemplo de lo dicho. También Maduro se resistirá a abandonar el poder si perdiese las elecciones.
Otra estrategia hacia la conquista del poder es la de ir acaparando el ámbito de la izquierda mediante el entrismo, una estrategia política atribuida a Trosky que fue utilizada tanto por Lenin como por Mao, así como por los partidos revolucionarios bolivarianos, que consiste en introducirse en otros partidos de izquierda más moderados, reformistas, pero no revolucionarios, fundamentalmente socialdemócratas; con el fn de radicalizarlos y canibalizarlos, captando desde dentro parte de sus militantes políticos, en busca de su disolución, mediante la provocación de enfrentamientos internos en el partido infiltrado, la absorción o la transformación de los partidos reformistas en revolucionarios para su posterior integración con el partido más radical. Tenemos un ejemplo en Chavez cuando disuelve el MVR para formar el PSUV.
Otra estrategia hacia la conquista del poder es la de ir acaparando el ámbito de la izquierda mediante el entrismo, una estrategia política atribuida a Trosky que fue utilizada tanto por Lenin como por Mao, así como por los partidos revolucionarios bolivarianos, que consiste en introducirse en otros partidos de izquierda más moderados, reformistas, pero no revolucionarios, fundamentalmente socialdemócratas; con el fn de radicalizarlos y canibalizarlos, captando desde dentro parte de sus militantes políticos, en busca de su disolución, mediante la provocación de enfrentamientos internos en el partido infiltrado, la absorción o la transformación de los partidos reformistas en revolucionarios para su posterior integración con el partido más radical. Tenemos un ejemplo en Chavez cuando disuelve el MVR para formar el PSUV.
Nota. Leer también, en éste mismo
blog, sobre marxismo:
Así
como, sobre Podemos: