El resultado de las elecciones del 20 de diciembre hace
difícil la formación de un gobierno, pero ofrece la posibilidad de vertebrar
España. La aquilatada proporción entre las principales tendencias representadas
en las Cortes ponen sobre el tapete político la necesidad de escucharse.
Parece llegado el momento de desarrollar y pactar un Plan
Estratégico Nacional, que, tras analizar nuestros puntos fuertes y débiles,
determine qué queremos ser como país en el mundo, cuales son nuestras
prioridades y a qué nos queremos dedicar. Como subproducto de una reflexión
estratégica global y dentro del marco de ese plan estratégico con el que es preciso contar, hay una lista de consensos necesarios en materia de:
-Estructura
territorial
-Instituciones
del estado y sus funciones
-Ley
electoral
-Educación
-Investigación y ciencia
-Natalidad y familia
-Política
económica y desarrollo sectorial
-Política
exterior
-Seguridad
y defensa
-Sanidad
-Urbanismo
-Infraestructuras
-Emigración
Como base para el diálogo y a fin de contar con un bagaje conceptual
común que facilite el intercambio de ideas, propongo a los negociadores la
lectura de Ortega y Gasset, no la obra completa, sino el tradicional resumen de
leer sus cuatro libritos básicos:
-España invertebrada, con su reflexión
sobre la circunstancia compartida desde la que habrá que decidir un futuro en
común superando todo particularismo.
-Meditaciones del Quijote, sobre como
superar las dificultades mediante el buen uso de nuestras posibilidades.
-La rebelión de las masas. Sobre la
regeneración política por medio de las minorías selectas capaces de iluminar a
las masas.
-El tema de nuestro tiempo, sobre como
la razón ha de orientar a la vida dado que el puro vitalismo es una sinrazón.