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lunes, 21 de diciembre de 2015

Vertebrar España





El resultado de las elecciones del 20 de diciembre hace difícil la formación de un gobierno, pero ofrece la posibilidad de vertebrar España. La aquilatada proporción entre las principales tendencias representadas en las Cortes ponen sobre el tapete político la necesidad de escucharse.

Parece llegado el momento de desarrollar y pactar un Plan Estratégico Nacional, que, tras analizar nuestros puntos fuertes y débiles, determine qué queremos ser como país en el mundo, cuales son nuestras prioridades y a qué nos queremos dedicar. Como subproducto de una reflexión estratégica global y dentro del marco de ese plan estratégico con el que es preciso contar, hay una lista de consensos necesarios en materia de:

            -Estructura territorial
            -Instituciones del estado y sus funciones
            -Ley electoral  
-Educación
-Investigación y ciencia
-Natalidad y familia
            -Política económica y desarrollo sectorial
            -Política exterior
            -Seguridad y defensa
            -Sanidad
            -Urbanismo
            -Infraestructuras
-Emigración
           
Como base para el diálogo y a fin de contar con un bagaje conceptual común que facilite el intercambio de ideas, propongo a los negociadores la lectura de Ortega y Gasset, no la obra completa, sino el tradicional resumen de leer sus cuatro libritos básicos:

            -España invertebrada, con su reflexión sobre la circunstancia compartida desde la que habrá que decidir un futuro en común superando todo particularismo.

            -Meditaciones del Quijote, sobre como superar las dificultades mediante el buen uso de nuestras posibilidades.

            -La rebelión de las masas. Sobre la regeneración política por medio de las minorías selectas capaces de iluminar a las masas.

            -El tema de nuestro tiempo, sobre como la razón ha de orientar a la vida dado que el puro vitalismo es una sinrazón.

viernes, 31 de octubre de 2014

Anatomía de la corrupción





Con los datos que están aflorando en las últimas semanas y lo que ya sabíamos, podemos ir elaborando un análisis de lo que ha supuesto y supone la corrupción en España bajo la opaca manta de la democracia representativa.

Parece claro que hay, al menos, nueve tipos o modalidades de instrumentar la corrupción nacional:

-Los golfos que proponen a algún político o funcionario público hacer algún tipo de negocio para el que es preciso contar con licencias o concesiones públicas, muchas veces en régimen de monopolio y en los que, a cambio de lograr la aprobación del procedimiento administrativo necesario a favor del golfo o la entidad física o jurídica que él indique, pagan un porcentaje o comisión al cómplice de lo que facturan .

-Los empresarios honrados que participan de buena fe en algún concurso público para realizar algún tipo de obra o servicio y, tras ganar el concurso en buena ley, se encuentran con la solicitud de algún político corrupto para que le entregue un porcentaje del importe del concurso para “financiar al partido” si quiere firmar el contrato. Como consecuencia, o el empresario sigue siendo honrado y pierde el concurso o accede a la solicitud y se corrompe para poder seguir pagando la nómina.

-Los políticos que montan una empresa con alguna persona de su confianza que les sirve de testaferro, para realizar servicios y obras públicas que ellos mismos adjudican a la empresa formada por ellos, saltándose las leyes concursarles y amañando las concesiones.

-Los políticos y empresarios que adquieren terrenos para ser recalificados por los ayuntamientos con la complicidad de autoridades locales que son debidamente ”recompensadas”.

-Los partidos que “montan el chiringuito oficial” e instauran tarifas en las instituciones que controlan para cobrar sistemáticamente un porcentaje de las obras y servicios contratados con el pretexto de “financiar al partido”. Las tarifas suelen ser conocidas por todas las empresas que suelen participar en los concursos públicos de esas instituciones. Dado que esta última modalidad es sistémica, la gran mayoría de casos de corrupción caen en esta modalidad que, por su naturaleza de complicidad institucional escondida tras un gran pacto de silencio, será la más difícil de hacer aflorar, siendo también la que acapara el mayor porcentaje del volumen estafado por la extensión y recurrencia de la práctica. Es la modalidad común de Gobierno Central y Gobiernos Autonómicos.

-Los funcionarios que reclaman una propina o mordida por acelerar un expediente y que si no se les paga, no solo lo retrasan, sino que pueden llegar a paralizarlo. Las licencias de todo tipo son las más rentables.

-Los políticos que acceden a cargos públicos o de entidades públicas para los que, en muchos casos, no tienen competencia ni conocimientos adecuados al cargo, con el único fin de cobrar un salario que no se ganan y, con frecuencia, abusar de la entidad que se supone gestionan para esquilmarla con el fin de enriquecerse (Roldán, Blesa, Bárcenas...)

-Los intermediarios o conseguidotes que intermedian entre políticos y empresarios, llevándose una parte de “la tajada” que consiguen.

-En escala menor, pública o privada, tenemos los jefes de compras que reciben incentivos de los proveedores, los jefes de obras que reciben obsequios de los subcontratistas para que les faciliten el trabajo o, al menos, no se lo compliquen, los sargentos cocina que reciben rápeles de los proveedores…

Como consecuencia, la función de corruptor y corrupto son intercambiables, unas veces son los ciudadanos corruptos quienes corrompen a algún político corruptible para conseguir sus fines y, otras veces, son las autoridades las que exigen a los ciudadanos que se corrompan para poder conseguir aquello a lo que tienen derecho pero no pueden conseguir si no acatan las imposiciones y el chantaje de los políticos que tiene el poder para denegarles lo que en derecho les corresponde, salvo que se sometan a sus demandas. Y como puede observarse, en muchos sitios cuecen habas.

El delito de corrupción, además de un delito de apropiación indebida, constituye un delito fiscal, dado que no se conoce ningún caso en los anales de la corrupción en el que los corruptos facturen los sobornos que reciben con IVA y la liquiden a Hacienda.

Era evidente desde hace tiempo que ante el enorme volumen de sobres y maletines que durante décadas han estado cruzando de manos, tarde o temprano tenían que salir a la luz casos de corrupción. También es evidente que, por estadística, dado el importe acumulado de los presupuestos de obras y servicios, los casos que van saliendo apenas deben suponer la cumbre de un enorme iceberg oculto bajo un mar de silencio y complicidad; además, dado que, hasta ahora, los casos que se han llevado a los tribunales han partido en la mayoría de los casos de cómplices del mismo partido que se han ido de la lengua como protesta de que la tajada que les había correspondido era pequeña o porque era tan grande que se les veía con los fajos de billetes cayéndoseles de los bolsillos, lo que se ha destapado hasta la fecha ha sido mínimo, sintomático. El núcleo central de la corrupción está constituido por las tarifas institucionalizadas para cobrar por las concesiones de grandes obras públicas; recordemos el famoso 3% que, según Maragall, cobraba la Generalitat de todo contrato público que otorgaba, a quien, por cierto, le taparon la boca, al parecer, los de su propio partido en una especie de “Cállate, muchacho, que nos cierras el negocio”. Si las autoridades judiciales quieren de verdad tirar de la manta, que investiguen tirando del hilo de las grandes concesiones de obra civil. También sería muy fructífero para la clarificación de casos si los partidos denunciasen lo que saben de buena tinta de los otros partidos en esa pugna del “tu más” que parece se está desatando. Todos ellos tienen que estar al corriente de lo que han venido haciendo los otros, al fin y al cabo, se traspasaban el negocio de unos a otros con los cambios de color en las instituciones.

A la espera de lo que, por un medio u otro, podamos seguir conociendo unos casos tras otros, más o menos relevantes, y nos podamos ir rasgando las vestiduras por entregas; se debieran tomar medidas para que, en el futuro inmediato, dejen de ocurrir este tipo de saqueos desde las instituciones públicas, pues nos arriesgamos a que cualquier día se carguen camiones con el oro del Banco de España y se los lleven a embarcarlos en Valencia, dejándonos con el pasivo de la duda y sin activos con los que hacerla frente.

¿Que medidas tomar?

1.-Que los delitos de corrupción no prescriban

Dado que mientras el político corrupto está en el poder, nadie le denuncia por miedo a represalias; cuando el poderoso pierde el poder, son más de uno quienes están deseosos de hacer leña del político caído, es esa una razón de peso para que los delitos de corrupción no prescriban. Por ello, el que el delito de corrupción no prescriba sería la principal medida anticorrupción. La impunidad es el lubricante de la corrupción.

2.-Fomentar las denuncias y los testimonios

Otra medida de eficacia sería introducir leyes que fomenten la denuncia y la prestación de testimonio contra los corruptos. El Emperador Augusto combatió con éxito la corrupción en el Imperio Romano con dos medidas:

            -El delator que aportase pruebas que demostrasen la comisión de un acto de corrupción pública recibiría la mitad de la multa que se impusiese al corrupto.

            -El delator que hiciese una denuncia que se demostrase falsa, debería de pagar al Imperio el doble de la multa que hubiese tenido que pagar el infractor de haber sido condenado.

La experiencia de las medidas antimafia en diferentes países aconsejaría conceder cierta impunidad o rebaja de penas a los denunciantes que pudieren estar imputados en la corrupción denunciada por ellos.

3.-Confiscar el patrimonio del corrupto, dentro y fuera de España

Si el corrupto es, por principio, un ambicioso patológico, la mejor medicina preventiva debiera ser una amenaza rotunda y ejemplar para su bolsillo.

4.-Castigos ejemplares en los casos de corrupción

Seria muy aconsejable el destierro de por vida del corrupto y pérdida de la nacionalidad. No vamos a seguir alimentando a quienes nos han estado robando el pan.

5.-Dotar de medios a los jueces y fiscales anticorrupción

Resulta vergonzosa la eternalización de los procesos por falta de medios, parecen estar diseñados los procedimientos para que los delitos prescriban.

6.-Limitar los gastos de los partidos políticos

Siendo la “financiación del partido” la principal excusa esgrimida para pedir sobornos a pecho descubierto, con la total naturalidad del “todos lo saben” que hay que “contribuir a los gastos del partido”, reduzcamos las necesidades financieras de los partidos. Los gastos de las campañas debieran de, si no eliminarse, reducirse a la mínima expresión. Con los medios públicos de comunicación debiera bastar para que los partidos y sus programas sean conocidos por los votantes, sin necesidad de carteles ni mítines masivos. Utilizar las web de los partidos para dar a conocer los programas y los CV de los candidatos sería muy económico y más que suficiente para formarse un criterio y votar.

7.-Limitar el tiempo para el ejercicio de un cargo público

La corrupción, como todo, requiere cierto periodo de aprendizaje, limitar la duración de los titulares en los cargos públicos reduce el periodo de corrupción experta y profesionalizada que se desarrolla con la permanencia en el cargo. Acortar el tiempo de ejercicio de un cargo público también reduciría el sentimiento de impunidad.

8.-Controlar los patrimonios de los políticos

Tanto antes de acceder al cargo, como durante el ejercicio del poder, como al dejarlo y a los 10 años de haberlo dejado.

9.-Que las condenas por corrupción no puedan ser indultadas

10.-Luchar en las instituciones internacionales por eliminar los paraísos fiscales y el secreto bancario

Sin comentarios

Espero que los comentarios sean lo que puedan añadirse por los lectores y contribuyan a enriquecer lo dicho con más y mejores ideas y testimonios aportados por ellos.


PS: Para conocer casos concretos de corrupción que ilustren lo que se afirma en este artículo, se aconseja leer, en este mismo blog: La sobremesa

http://carlosdelama.blogspot.com.es/2013/10/normal-0-21-false-false-false.html