miércoles, 8 de octubre de 2014

Influencia y Poder



Influencia y Poder

                                                                                 

Ayer, seis de octubre de 2014, fui a la presentación del libro biográfico de Antonio Garrigues en la Fundación Rafael del Pino. El formato de entrevista con Carlos Herrera como entrevistador, resultó una amena y testimonial reflexión sobre algunos de los hitos de la historia reciente y la actualidad de España. A la salida, recordaba que fue Manuel Soto quien, hace ya décadas, me presentó a Antonio con ocasión de organizar en APD los primeros cursos de informática de empresas en España, bajo el título Informática para Directivos. Por unos minutos estuve reflexionando sobre lo mucho en común que han tenido las vidas de ambos y sobre el ramillete de personalidades coetáneos con ellos que, desde el esfuerzo cotidiano, el rigor profesional, la entrega a la misión asumida, la exigencia ética en cada decisión tomada, la ejemplaridad proyectada en sus colaboradores, el afán de superación y la visión clarividente de un proyecto ambicioso a desarrollar han contribuido a hacer de España una nación moderna, competitiva y hasta ejemplar en muchos campos e, indiscutiblemente, mucho mejor y más próspera de la que se encontraron.

En mi divagar mental sobre el paralelo entre ellos dos, recordé una reunión, hace años, con Manuel Soto, en la que alguien mencionó el mucho poder que tenia Arthur Andersen, Manuel corrigió rápidamente esa expresión diciendo: “Arthur Andersen no tiene poder, tiene influencia”. Lamenté al recordarlo que no se me hubiese ocurrido antes esa idea para haber podido preguntar a Don Antonio si, un hombre como él, que había renunciado a ser ministro cuando le ofrecieron serlo, pero que había tenido una gran influencia en el país, la tiene y la seguirá teniendo, consideraba si era mejor la influencia o el poder. Mi falta de reflejos para formular la pregunta en el momento oportuno nos privó de una reflexión afianzada en la fructífera experiencia de una vida ejemplar, respuesta que intuyo habría sido de gran valor para los asistentes a la entrevista. Espero que si algún día llegasen estas líneas al conocimiento de alguno de los dos o a ambos, se sirvan obsequiarnos con sus ideas escribiendo un comentario al pie de este artículo y encarecidamente les invito a hacerlo.

Por mi parte, desde la experiencia de toda una vida como consultor, sin ningún poder pero con muchas oportunidades para influir asesorando a quienes si eran poderosos, pienso que la influencia es más sutil que el poder y más débil, pero, por difuso, llega a más sitios y puede actuar sobre campos más dispares y, a veces, con mucha más fuerza que el poder, pues actúa sobre la opinión y manifiesta lo deseable, resultando ser una fuerza expansiva y contagiable que se va multiplicando. El poder tiene el problema de que, en sí mismo, encierra una cierta amenaza que la influencia no tiene, lo que permite que el ejercicio de la influencia pueda ser más atrevido y ambicioso. El que el consejo o la opinión estén sometidos al filtro del poder para lograr su ejecución, permite ejercer un pensamiento más creativo y arriesgado, pero que no deja de tener que ser sumamente responsable y cuidadosamente meditado. Es lamentable ver como fuentes de gran influencia, como lo es la prensa, pueda ser a veces tan irresponsable. Recuerdo, sobre este tema, una comida que tuve hace años con Carl Levi, el primer Director General de Ford España, en cuyas manos puso su empresa la responsabilidad de instalar Ford en España y era el encargado de gestionar la construcción y el arranque de la fábrica de Almussafes, proceso en el que Antonio Garrigues tuvo tanto que ver. Llego Carl a la comida con una revista en la mano recién publicada. En la portada se veía la foto de un naranjo con un puñal clavado en su tronco. El titular decía algo así como “La Ford asesina al naranjo valenciano” “Look at that. Can you believe it?” me dijo, más sorprendido que indignado. Lo traduciría por: “Fíjate en ésto, ¡es increíble!”  ¿Como puede un periodista animalversar a sus lectores contra un proyecto que va a iniciar y liderar la modernización de la industria española? Me pregunto. Hoy el titular sería: Repsol asesina la industria turística canaria. Mañana puede ser: Los chinos asesinan la estepa castellana con una macroinversión.

Pero no es menor la irresponsabilidad de algunas opiniones públicas de políticos con gran influencia social. ¿Cómo puede un político responsable afirmar que lo primero que va a hacer, si alcanza el poder, es una quita de parte de la Deuda del Estado? ¿Cómo puede un político proponer dividir la nación y hacer de esa propuesta su objetivo vital? ¿Cómo puede un político, que debiera ser modelo de ejemplaridad pública, ser un corrupto compulsivo? Posiblemente por alguno haya que pedir al Padre que lo perdone porque no sabe lo que dice.

El poder de la influencia puede ser muy beneficioso pero también podría ser demoledor. Quien tiene influencia deber ser exigentemente responsable y ponderado con las opiniones que hace públicas y con su ejemplo, de tal manera, que no estaría de más legislar contra el uso indebido de la influencia pública, los estragos que puede causar la irresponsabilidad del influyente pueden superar en magnitud las consecuencias de una acción terrorista. La libertad de expresión debiera estar siempre modulada por la responsabilidad de la ponderación. Si quien ejerce el poder es responsable de las consecuencias de sus actos, quien ejerce su influencia también ha de dar cuenta de las consecuencias de los suyos como inductor y, cuando esa inducción pasa de ser privada a ser pública, la responsabilidad no se diluye sino que se multiplica.

Se podría desarrollar una teoría de la influencia e, incluso, intentar cuantificarla. Podemos aventurar una serie de elementos de la posible teoría, definiéndolos conceptualmente. Se puede, por ejemplo, distinguir entre asesor y cliente, mensaje y acción. El mensaje es la información que el asesor hace llegar al cliente con la intención de que éste actúe teniendo en cuenta dicha información. El cliente puede ser toda una población de individuos o una sola persona. Al acto de hacer llegar el mensaje al cliente lo llamaremos asesoría. La asesoría puede ser pública, como lo son las campañas de márquetin, o privada, como ocurre en la consultoría empresarial o el consejo de un padre a su hijo. El mensaje puede ser tan escueto como un eslogan de un partido político o tan extenso y detallado como un documentado informe. Llamaremos red de información a la estructura por la que se difunde el mensaje. En la red de información distinguiremos a los individuos directamente informados por el asesor, a cuyo grupo llamaremos audiencia, y el resto de los miembros que integran el colectivo cliente los llamaremos receptores secundarios. Definiremos como coeficiente de difusión la relación entre los receptores secundarios y la audiencia.

Denominaremos impacto directo al porcentaje de los miembros de la audiencia que asumen las recomendaciones del mensaje. El impacto indirecto es el porcentaje de receptores secundarios que asumen las recomendaciones e impacto global el número de individuos que asumen las recomendaciones dentro de la población total, en la que se incluyen quienes no han recibido el mensaje ni directa ni indirectamente. Llamaremos eficacia al porcentaje de las recomendaciones del mensaje llevadas a la práctica mediante la acción. La calidad de la difusión viene medida por el porcentaje de los receptores totales que tienen poder para hacer algo en lo concerniente a las recomendaciones del mensaje. Tanto el impacto como la eficacia son función de varias variables, como el prestigio del asesor, la oportunidad del mensaje, la calidad del mensaje, la predisposición de la audiencia y el tamaño de la red de información. La eficacia se ve, además, afectada, negativamente, por la dificultad de la realización y, sobre todo, positivamente, por la calidad de la difusión. El éxito mide el acierto de las recomendaciones por el beneficio neto obtenido mediante la aplicación de las recomendaciones contenidas en el mensaje. Todo éxito incrementa el prestigio del asesor, pero también se incrementa el prestigio cuando una recomendación no ha sido aceptada y los hechos posteriores demuestran que era una buena recomendación que debiera haberse aceptado; en definitiva, el prestigio de un asesor es función de la calidad de sus recomendaciones, se apliquen o no, pero el porcentaje de aplicación con éxito es un factor multiplicativo de ese prestigio. Con frecuencia, la acción esperada de un mensaje es un cambio de opinión en el cliente.

Si tomamos como ejemplo la influencia de este blog, podemos comprobar que es bajísima. Según los datos que me muestra el contador estadístico de Google, la audiencia suele estar en unos 120 lectores, de los que están suscritos al blog solo uno (por cierto, a quien desconozco pero aprovecho la ocasión para enviarle un muy cordial saludo). Los receptores secundarios, aquellos que se leen algún artículo por recomendación de un amigo vienen a ser en torno a 255, lo que representa un coeficiente de difusión de 2,12. El record han sido los 422 lectores que tuvo la Propuesta de solución a la Deuda Soberana, seguida de 397 lectores de la Defensa de la Monarquía y los 365 que leyeron La Textura del Universo. Un dato curioso es que, a fecha de hoy, el número total de páginas leídas en toda la historia del bolg es de justo 10.000 páginas. La duda está en si alguna de estas reflexiones ha tenido algún éxito, que hayamos entre todos contribuido en algo a hacer del nuestro un mundo mejor, aunque sea en un poquito. Seguimos sin centrales nucleares seguras, con un alto coste del Kw español y un desempleo alto, pero tambien seguimos teniendo Rey, estamos mejorando el déficit, aumentando el crecimiento económico, seguirán los mosquitos chocando con los trenes, habrá representaciones de El Tenorio en noviembre y el universo sigue y seguirá girando. Quienes hayais leido los otros artículos de este blog lo entendeis.

Esperemos que quizás marginalmente hayamos podido contribuir con nuestros textos y comentarios en algo y que, por lo menos, a algún lector le haya resultado la lectura de estas páginas de cierto interés y, como mínimo, amena. Lo cierto, como conclusión final de esta reflexión, es que para hacer algo hay que contar con poder, ya sea propio o ajeno. La influencia no tiene éxito sin calidad de la difusión. Deseo que a medida que los lectores vayan alcanzando puestos de mayor responsabilidad y poder no dejen de seguir leyendo nuestras reflexiones en común y participando con sus comentarios.

3 comentarios:

Renato dijo...

Los seres vivos nacen, crecen, se relacionan, algunos se reproducen y al final todos mueren. En ese relacionarse se produce una dialéctica que ejerce una influencia generalmente reciproca. Osea que todos los seres humanos nos influimos unos a otros por los contactos que tenemos. Eso crea a través de las conexiones, cohesiones, enfrentamientos etc. el tejido social. La sociedad es por tanto un retículo de influencias.
Ya hace tiempo que Moreno trato de cuantificar a partir del "átomo social" las reacciones de influencia.

Pero me da la sensación de que tu hablas de forma mas ambiciosa, ya que te interesa la vinculación entre la influencia y el poder. Es decir el valor demagógico de la influencia, entendiendo la demagogia como el arte de influir en los cambios de opinión y la toma de decisiones de todo un colectivo.
En relación con eso debo decirte que a mi por lo menos tu blog me hace pensar y por tanto me enriquece y me hace crecer como persona, aunque a veces no esté de acuerdo con todo lo que dices. Lamento que el número de los que piensan como yo y disfruten participando en este tu blog de tu ciencia y tu experiencia no te parezca suficiente, pero quiero hacer constar aquí que a mi me influyes satisfactoriamente.
Te doy las gracias por ello.

Carlos del Ama dijo...

Gracias, Renato, por tus contribuciones y estimulo.

Se va a notar que somos amigos.

Renato dijo...

Es un honor ser amigo tuyo.

Me consta que tiene muchos mas amigos y yo creo en el aprendizaje por contraste de pareceres. Sobre todo cuando ya hemos llegado a una edad en la que creemos que sabemos lo que tenemos que decir en cada situación.
Tu blog me hacer reflexionar y eso es bueno pero me gustaría, creo que casi tanto como a ti, que hubiera mas participación y discrepancia. Probablemente no íbamos a llegar a ninguna conclusión pero al menos sabríamos que hay gente muy interesante y capaz que no piensa como nosotros y que tiene sus razones para ello. Y eso siempre enriquece. Así que sin que parezca que quiero ser perejil en todas las salsas ( tambien existe el cilantro, el estragón, la albahaca y la yerbabuena) animo a todos tus amigos a que participen de tus siempre interesantes reflexiones.Y que coño, a los que no son tan amigos también.

Y que conste que la amistad no tiene nada que ver con este pelotilleo.

Un abrazo.